CAPITULO XIII
Rahugana Conversa con Jada Bharata
Jada Bharata dijo:
El alma, bajo las gunas, cruza este difícil mundo de frutos mixtos. Trabaja duro día y noche, como un mercante que busca ganancia, Mas sufre por los seis asaltantes: los sentidos, esposa e hijos, Y por las personas envidiosas que le pican como mosquitos.
Víctima del apego hogareño, va de un lugar a otro procurando el éxito, Y a veces, más aun en su período menstrual, se enceguece por su esposa. Escucha al grillo o búho enemigo, o se acerca al árbol que no da sustento. Salta a un río seco o mendiga de personas que no son dadivosas.
Sufre en casa al ver su riqueza saqueada por los impuestos. A veces un superior le explota tanto, que de pesar se desmaya, O sueña con vivir feliz en familia, en una casa grande y bonita. A veces pasa hambre y se enfurece con las personas allegadas, O cae presa de una mujerzuela y tras malgastar con ella, se la quitan.
Lucha a veces contra las inclemencias del tiempo, en otras lo estafan. A veces, en su desesperación roba, y la sociedad le condena.
A veces, marido y mujer progresan, o las ansiedades les matan.
Al morir los padres vienen los hijos que te aferran a una vida nueva.
Nadie sabe dejar este enredo, ni siquiera al momento de la muerte. Muchos caen en batalla, anhelando la ilusoria posesión de esta tierra. A pesar de ser grandes héroes, rehúyen la senda de lo trascendente, Y siguen a una mujer o a un falso gurú, que les pierde de diversas maneras.
Tras ser engañado, busca la guía de un maestro genuino, Mas, siendo incapaz de seguirle, retoma a un engañador; Allí goza asociándose con disfrutadores de los sentidos, Y hasta llegada la muerte olvida la autorrealización.
En la vida hogareña es pateado por su mujer, o se enferma,
Y apenas tiene algo de alivio, busca en ella de nuevo el placer. Tú también has caído víctima de esta energía externa, Sé el amigo de todos y renuncia al mundo armado con el saber.
Rahugana dijo: Este cuerpo es mejor que el de un deva, pues ellos no tienen sadhu-sanga. Me has librado del orgullo y de mi necio elucubrar, que no dan esperanza. No es sorprendente que el polvo de tus pies conceda el servicio a Adoksaja. Reverencias a esos santos, en todas sus formas, y que por su gracia den buena fortuna a la clase real, que impúdica de ustedes se mofa.
Sri Sukadeva dijo:
¡Oh, hijo de Uttara!, hubo cierto dolor en el santo al ser insultado, Mas no le dio importancia y volvió a quedar quieto como el océano. Siendo un vaisnava compasivo, quiso que el rey fuese iluminado, Para luego seguir recorriendo el mundo, satisfecho y sereno.
Pariksit Maharaj dijo:
¡Oh, omnisciente sabio!, bien me hablaste del alma condicionada, De ese comerciante que entra al bosque, donde sus sentidos son serpientes, Donde su esposa e hijos, como chacales, roban su riqueza acumulada, Mas te pido que expliques esto mejor, para los menos inteligentes.
