Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO XIII

Dhritarastra Deja el Palacio

Suta dijo:

Vidura aprendió de Maitreya acerca del ser, Y después de esto regresó a Hastinapura, Todos se alegraron mucho al volverlo a ver, Y feliz Yudhisthir le dijo a esa alma pura.

Yudhisthir dijo: ¡Oh tío!, a nosotros y a nuestra madre nos protegiste, Como ala de pájaro, del veneno y del gran incendio. Cuando saliste a recorrer, ¿cómo te mantuviste? ¿En qué lugares sagrados estuviste sirviendo?

Mi señor, devotos como tú mismo son lugares sagrados de peregrinaje; Porque llevan al Señor en el corazón, Santifican el sitio que les da hospedaje.

Debes haber visitado la ciudad de Dvarka, Donde viven nuestros bienhechores y amigos, Ellos se ocupan en servir a Krsna sin falta, ¿Están ellos bien?, seguro que algo habrás sabido.

Gradualmente Vidura les describió, Cada lugar en el que había estado, Mas para no producirles dolor, Calló sobre la partida de los Yadu.

Vidura quedó allí para iluminar a su hermano, Yudhisthir reinaba feliz viendo a su nieto Pariksit, El tiempo invencible destruye los planes mundanos, Y Vidura instruyó sobre esto a Dhritarastra así.

Vidura dijo a Dhritarastra: Querido rey, ¿cuánto más la ilusión te hará su juego? Tan solo mira como el miedo se ha adueñado de ti, El Señor viene como kala, el tiempo eterno, Y la vida y otras cosas queridas nos hace rendir.

Tu padre, hermano, amigos e hijos, ya están muertos, Pierdes tu memoria y tu inteligencia no es clara, Eres ciego, estás casi sordo, inválido y viejo, No tienes dientes, esputas y tu hígado falla.

¡Qué grande es nuestra esperanza de seguir con vida! Como un perro doméstico estás en otra casa, Comiendo los remanentes dejados por Bhima, ¿Cómo has llegado a posición tan baja?

Vives de la caridad de quienes quisiste matar, Usurpaste su reino e insultaste a su esposa, Y aunque a costa de tu honra quieras vivir más, Tu cuerpo decaerá como vieja ropa.

yah svakat parato veda jata-nirveda atmavan hrdi krtva harim gehat pravrajet sa narottamah //27//

Aquella persona que por sí misma o gracias a los demás, Despierta en su interior la indiferencia, Y situando a Hari en su corazón deja su hogar, Es un narottam, un hombre de suprema excelencia.

Dirígete por ello cuanto antes al Norte, —Sin siquiera anunciarlo a tus familiares— Pues viene esa era, y ya son sus aprontes, Que priva al hombre de sus cualidades.

Dhritarastra, plenamente resuelto, Cortó el firme afecto que ata a las criaturas, Y dejó su casa para irse sin regreso, Tomando la senda indicada por Vidura.

La gentil y casta Gandhari, la hija del rey Subala, Fue también al Himalaya siguiendo a su marido, Ese lugar es el placer de quienes aceptan la vara, Como héroes que bien reciben un golpe del enemigo.

Yudhisthir, entretanto, ejecutó sus ritos matutinos, Adoró a Surya en el fuego y obsequió a los dvijas, Luego entró a palacio para saludar a sus tíos, Mas no encontró ni a ellos, ni a su respetable tía.

Yudhisthir dijo: ¡Oh, Sañjaya! ¿Dónde se han ido mis afligidos tíos? ¿Por causa de mi maltrato se habrán tirado al Ganges? Cuando mi padre murió, por ellos fuimos protegidos, Y bondadosos mostraron preocupación constante.

Sañjaya dijo, secando sus lágrimas: “De tus tíos y Gandhari no sé nada, Cuánto me extraña, ¡oh, descendiente de Kuru!, Pero fui engañado por esas grandes almas”; En ese momento llegó Narada con su tamburu.

Yudhisthir le dijo, tras ponerse de pie y darle honra: No sé dónde están mis tíos y mi ascética tía, Que la pérdida de sus cien hijos aún llora, Mas tú debes saberlo, capitán que nos guías.

Narada dijo: No te lamentes por nadie, ¡oh, piadoso rey!, Porque todo está bajo el control del Supremo, Por ello los grandes regentes le oran para bien, A Quien nos une o dispersa según Su deseo.

Como es controlada por la nariz una vaca, Así el hombre es dirigido por los Vedas, Como un actor, el Señor nos ata y desata, Y todo sucede según Él lo ordena.

Ya sea que pienses que el alma es un principio eterno, O que todo es brahman, o todo perecedero, O que todo es una mezcla de espíritu y materia, Solo será ilusión si la separación te apena.

Por ello, abandona esta ansiedad, Que por ignorancia te ha surgido, Que sin ti, —te hace pensar— Tus mayores estarán desvalidos.

Este cuerpo está bajo el control del tiempo o kala, De las tres modalidades y de la acción o karma, Si está así entonces en las fauces de la serpiente, ¿Cómo podrá proteger a otros seres vivientes?

Los que no tienen manos son presa de los que sí tienen, Los que no tienen patas, de quienes con cuatro caminan, Y así vemos que el fuerte se alimenta del débil, Y que todo ser vivo sirve a otro de comida.

Por ello, ¡oh, rey!, dirígete al Supremo Señor, A ese Omnipotente que se encuentra dentro y fuera, Que ha venido como el tiempo devorador, A terminar con los envidiosos de la tierra.

Tus tíos y Gandhari han ido al Sur del Himalaya, A Saptasrota, donde hay un refugio de sabios, Allí Dhritarastra practica astanga y solo bebe agua, Se baña tres veces y adora el fuego sagrado.

Por el proceso de asana y pranayama tendrá Que trascender las gunas y controlar los sentidos, Y deberá armonizar su identidad con brahmán, Volviéndose apático al mundano extravío.

En cinco días se harán ceniza su cuerpo y choza, Y en ese fuego místico entrará su fiel esposa, Vidura, al ver esto, se irá con pena y alegría... Así le dijo antes de irse, al rey que sufría.

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