CAPITULO V
Prahlad Maharaj, el Santo Hijo de Hiranyakasipu
Sri Narada dijo:
Prahlad fue enviado a estudiar donde Sanda y Amarka, Quienes eran hijos de Sukracharya y vivían cerca de palacio; Con ellos aprendió ciencias como la economía y la diplomacia, Mas no gustaba de ello, pues le hacían ver a amigos y a adversarios.
Mi querido Yudhisthir, una vez el asura sentó a su hijo en su regazo, Y con afecto le preguntó lo referente a sus maestros y enseñanza, Y qué, de entre todo lo impartido, era lo que más le había gustado.
Sri Prahlad dijo:
tat sadhu manye ‘sura-varya dehinam sada samudvigna-dhiyam asad-grahat hitvatma-patam grham andha-kupam vanam gato yad dharim asrayeta //5//
Considero lo mejor, ¡oh, rey de los demonios!, para el ser encarnado, Que siempre está en ansiedad por aferrarse a lo que no perdura, Dejar su casa, que degrada al alma, que es cual pozo a oscuras, E ir al bosque y en Hari tomar el refugio apropiado.
Sri Narada dijo:
Cuando Hiranyakasipu escuchó esta respuesta, concluyó: “Así habla una inteligencia dañada por mis enemigos, Velen, queridos demonios, que no haya alguna intromisión, Que ningún vaisnava disfrazado perjudique a mi niño.
Cuando los maestros le llevaron de regreso al gurukula, Le preguntaron ansiosos de dónde había sacado esas ideas, “¿Las aprendiste del enemigo? ¿Son invenciones tuyas?” A lo que Prahlad les respondió de la siguiente manera.
Sri Prahlad dijo:
Reverencio al Supremo Señor, a quien con Su energía ilusoria, confunde la inteligencia y crea el concepto de amigos y enemigos; Si Él se complace te vuelve un pandit y a todos ves de igual forma: Como Sus siervos eternos, sin diferencias ni preferidos.
Quienes piensan en esos términos de amigos y enemigos, Son incapaces de percibir a Paramatma dentro de su propio ser; Incluso a grandes como Brahma, les cuesta a veces seguir el camino; El Señor que ha dispuesto esto, me ha iluminado para mi bien.
¡Oh, maestros!, así como el hierro es atraído por un imán, Así mismo hacia Sus pies, está atraída mi conciencia; Quien porta el disco me ha cambiado, fue Su voluntad, Y de este modo yo carezco de toda independencia.
¡Traigan una vara! –clamaron Sanda y Amarka–¡Este insolente Prahlad se ha vuelto la escoria de la raza de los demonios! Este espino en un bosque de sándalo, nos pretende destroncar, Usando a Visnu como el hacha y a él mismo como el mango.
Después de castigarle y retarle, volvieron a instruirle en sus temas, Hasta que le consideraron apto para llevarle de nuevo ante el poderoso rey; Éste le sentó en su regazo, y con amor le preguntó como la vez primera, Cuál era la enseñanza más valiosa que le habían hecho aprender.
sri prahrada uvaca sravanam kirtanam visnoh
smaranam pada-sevanam
arcanam vandanam dasyam
sakhyam atma-nivedanam //23//
iti pumsarpita visnau bhaktis cen nava-laksana kriyeta bhagavaty addha
tan manye ‘dhitam uttamam //24//
Escuchar, cantar, recordar a Visnu, Servir Sus pies, Adorarle, orarle, servirle, Ser Su amigo, rendirse a Él.
Estos nueve procesos son aceptados
como bhakti puro al Omnipresente,
Y a quien de este modo esté ocupado se le considera el más inteligente.
Al oír esto, el monarca, airado, reprendió a Sanda, el hijo de su maestro: ¡Maldito!, por favorecer a mi enemigo, mira lo que has hecho con mi hijo, ¡Le has enseñado acerca de bhakti! ¿Cómo hiciste algo tan deshonesto? Como el cuerpo delata un mal, así el tiempo muestra al que no es propicio, A ese pecador y engañador que viene bajo el falso disfraz de un amigo.
Pero Sanda le aseguró que ni de él, ni de nadie, lo había aprendido, Que era su despertar natural y que no insultase así a un brahmana. ¿De dónde has sacado esto? —le preguntó entonces al niño, enfurecido— Eres una vergüenza para nuestra familia, ¡oh, tú, el más canalla!
sri prahrada uvaca matir na krsne paratah svato va mitho ‘bhipadyeta grha-vratanam adanta-gobhir visatam tamisram punah punas carvita-carvananam //30//
Sri Prahlad dijo: No puede ser consciente de Krsna, ni por sí mismo, ni gracias a los demás, Ni por esfuerzo conjunto, aquél que al disfrute material sigue atado. Por sus sentidos sin control, se sume en una vida infernal, Donde una y otra vez solo mastica lo masticado.
na te viduh svartha-gatim hi visnum durasaya ye bahir-artha-maninah andha yathandhair upaniyamanas te ‘pisa-tantryam uru-damni baddhah //31//
Ellos no saben que la meta final de la vida es Visnu, Porque sus mentes ambicionan mucho los placeres externos; Son como un ciego que se deja guiar por otro ciego, Y así siguen atados por gruesas cuerdas, a este espejismo.
naisam matis tavad urukramanghrim sprsaty anarthapagamo yad-arthah mahiyasam pada-rajo-‘bhisekam niskiñcananam na vrnita yavat //32//
No surgirá la atracción por los pies de loto de Urukrama, Ni podrá en verdad liberarse de las cosas temporales, Quien no se bañe en el polvo de los pies de esas grandes almas, Que siendo niskiñcanas están libres de todo lo indeseable.
Al oír estas palabras, su padre airado, le tiró de su falda al suelo, Y llamando a sus guardas, ordenó que le llevasen para darle muerte: “Este niño es el asesino de mi hermano, pues bajo Visnu, como un siervo, Se ha puesto a Su disposición obediente.
“Aunque solo tiene cinco años, aun así ya no quiere a sus padres, Por lo que no es de confianza, ni para su mismo Señor Visnu; Uno debe cuidar la buena hierba, o a un desconocido, si es favorable, Pero el propio miembro del cuerpo debe amputarse, si se vuelve maligno.
“Así como los sentidos descontrolados son enemigos de un yogui sincero, Así mismo lo es este Prahlad, porque no puedo sujetarle. Maten a este opositor, ya sea dormido, sentado o comiendo. ¡Denle muerte por cualquier medio, antes que sea muy tarde!”
Entonces, los demonios de horrible aspecto, gritaron: ¡Córtenlo! ¡Hiéranle! Mientras golpeaban al meditativo niño, que se concentró en el Señor. Mas nada le hicieron los conjuros, el fuego, las serpientes, Ni el hambre, el frío ni elefantes, ni precipicios, ni venenos de gran ardor.
Quedó sorprendido por su ausencia de temor y por su independencia, “Como la cola de un perro, no le puedo enderezar…” Y al ver al rey tan mal, Se acercaron los maestros y le dijeron, para aliviarle en su impotencia: “Déjalo un tiempo más con nosotros, aún es niño y lo podemos cambiar.”
De este modo, sin cesar, le enseñaron dharma mundano, artha y kama, Pero Prahlad no gustaba de esto, por verlo sujeto al plano temporal; En los momentos de recreo hablaba a sus amigos de la ciencia del alma, Mientras ellos escuchaban jubilosos, mirándole con atención especial.
