Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO V

Narada Muni es Maldecido por Prajapati Daksa

Srila Sukadeva Goswami dijo:

Daksa, influido por la ilusión, procreó diez mil hijos, Que bajo la orden de generar fueron a Narayan-saras, Donde varios santos se consagran a sus sacrificios; Cuando allí hacían penitencia se les acercó Narada.

Narada dijo:

Mis queridos Haryasvas, no han visto el confín de la Tierra, Hay un reino allí donde solo vive un hombre y hay un hueco que al entrar ya no se sale. Su incasta mujer gusta vestir varias prendas; Hay un río que sube y baja, un cisne cantor, De veinticinco elementos una casa fantástica, Y una máquina que gira, como con rayos y navajas. ¿Y quién puede desobedecer al padre?”, por fin preguntó.

Los Haryasvas entendieron estas enigmáticas palabras: La Tierra es el cuerpo o campo de actividad; El hombre solo, es el Purusa, El que debe ser realizado; El orificio sin retorno es Vaikuntha o el Patala, ¿Qué se gana con servir lo que es temporario?

La mujer es la inteligencia que se atrae por una cosa y otra, Al casarse con ella, uno prolonga su cautiverio; El río es esta naturaleza que manifiesta y destroza, El Señor crea los elementos, al no servirle, ¿qué hay de bueno? Y la máquina que gira, la consideraron como el Tiempo eterno.

La pregunta de cómo desobedecer al padre la entendieron así: El verdadero padre es el sastra que inspira la liberación; El consejo de aquel padre que no se preocupa por librarnos de aquí, No debe ser tomado como una verdadera instrucción.

Entendiendo el ejemplo del sabio, le circunvalaron, Y tomaron la senda por la cual uno deja lo material; Con las notas del Samaveda se fue el santo cantando, Pensando en Hrisikes, sin desviarse a nada más.

Daksa, informado por Narada, supo de la deserción de sus hijos, Y lamentando, tuvo con Panchayani otros mil, llamados Savalasvas; Éstos fueron al mismo lugar, a cumplir votos estrictos, Y adoraron a Narayan alimentándose tan solo de aire y agua.

Narada les visitó y también les habló en forma vedada, Invitándoles a seguir el ejemplo ya antes mostrado, Se retiró después de bendecirles con su santa mirada Y ellos siguieron el camino ya hecho por sus hermanos.

Los Savalasvas tomaron la senda correcta, La del servicio amoroso o la del favor del Señor; Y como las noches que hacia el oeste se alejan, No se les vio a ellos regresar hasta hoy.

Daksa supo de esto y observó muy malos augurios, Y airado con Narada casi desmayó de dolor; Le temblaban los labios cuando frente a él lo tuvo Y explotando en su enojo de este modo le habló.

Sri Daksa dijo:

¡Oh, Narada!, tú solo te vistes como un sadhu, sin serlo, Mas yo sí lo soy, a pesar de estar en el grhastha asram; Les hiciste renunciar sin saldar sus deudas primero, Con lo que su avance, aquí y en el cielo, es ya sin esperanza.

Te presentas como un asociado de Visnu, mas violentas a otros, al instar a la renuncia a unos niños inocentes; De este modo eres un sinvergüenza, nada bondadoso, Mal haces al crear divergencia entre amigos y parientes.

¿De qué vale el cambio de ropa sin conocimiento? El disfrute mundano es la mayor causa de infelicidad, Pero solo probándolo uno comprueba ese sufrimiento, Y así aprende por experiencia propia, mejor que por escuchar.

Yo, como grihastha, disfruto de acuerdo a las reglas perfectas, Pero me has causado gran infortunio con esto que has hecho; Dos veces me quitaste a mis hijos, y así, a nadie respetas, ¡Te maldigo a errar sin residencia por todo el universo!

Sri Sukadeva Goswami dijo:

Narada aceptó la maldición diciendo: “Tad badham... (Está bien, que así sea.) Siendo un sadhu, toleró de buena manera, Sin replicar, aunque podía hacerlo.

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