CAPITULO V
Las Enseñanzas del Señor Rsabhadeva
Rsabha dijo:
Queridos hijos, la vida humana no es para el placer sensual, El cual lo consigue incluso el animal que come excremento; Mas si purifican sus corazones mediante la divina austeridad, Tendrán gozo espiritual infinito, nunca tocado por el sufrimiento.
La puerta de la liberación es el servicio a los mahantas, Mientras que mujerzuelas y mujeriegos, conducen a la ignorancia. Los grandes santos son ecuánimes, pacíficos y serenos, Son libres de toda envidia, son amistosos y buenos.
Quienes desean despertar su amor por Mí son desprendidos de casa, esposa, hijos, riquezas y amistades mundanas, Solo colectan lo suficiente para mantenerse vivos, Mas no son indiferentes a sus deberes de varnasrama.
Cuando alguien considera el placer como el fin de la vida, Se enloquece con lo material y se ocupa en el pecado; Olvida que su cuerpo es miserable y que el karma le domina. No veo bueno ese esfuerzo que le mantiene anudado.
En tanto uno no inquiera sobre los valores superiores, Será derrotado y sufrirá las miserias de la ignorancia. Bueno o malo, el karma nos sujeta a sus reacciones, Y mientras somos impuros, la acción fruitiva nos ata.
El alma cubierta por tamas no comprende a su ser ni al Supremo, Y mientras no Me ame, seguirá forzada a los nacimientos. Aunque educado, es un necio quien busca los placeres terrenos, Y como un tonto animal, se apega a su hogar, centrado en el sexo.
Tan pronto un hombre y una mujer se encuentran, Les surge el deseo sexual que anuda sus corazones; De ahí vienen casa, tierra, hijos, amigos y cuentas… Así, basados en yo y mío, se pierden en mil ilusiones.
Cuando el kármico y firme nudo del corazón se suelta, Uno se desprende de lo mundano y ya libre va a lo alto. Busquen a un elevado paramahamsa y a él rindan obediencia. Fijen con él su fe y amor en Mí, la fuente de todo encanto.
Detesten el placer sensorial y superen el gozo y el dolor duales. Comprendan que aquí el ser es miserable, incluso en el svarga. Analicen la Verdad y por Mi devoción ejecuten austeridades. Solo hablen del Señor y manténganse siempre en sadhu-sanga.
Apreciando el espíritu, dejen la ira, la lamentación y la enemistad. No se identifiquen con cuerpo ni casa y tengan fe en los Vedas. Vivan en un lugar sagrado y allí practiquen el control mental. Sean célibes, no hablen de más, y respeten los deberes y reglas.
Por siempre recordarle a Él, aprenderán de la fuente correcta, Y así, mediante bhakti-yoga, serán sabios y dejarán el ego falso. Sean cuidadosos, queridos hijos, en seguir esta ciencia, De este modo, el ignorante interés fruitivo, no les tenderá su lazo.
Los que son serios en liberarse deben acogerse a la gracia del Señor, Y como Yo lo hice, instruir a sus hijos, discípulos o ciudadanos. Sin enojarse, deben guiarles, aun si fallan en seguir la instrucción, Y ocuparles de algún modo en el servicio divino, pues de lo contrario, Será como llevar a un ciego a un pozo, sin darle la debida orientación.
El ignorante materialista nada sabe de su verdadero bien, del buen camino, Y sus planes solo persiguen complacer sus deseos carnales, Por un placer banal, crea una sociedad de envidia, donde se sume afligido, Tal persona necia, ¡ni se da cuenta de estas verdades!
Quien no puede liberar a sus dependientes del sendero de los repetidos nacimientos y muertes, No puede ser un maestro, ni un padre, ni una madre, Ni esposo ni esposa, ni un semidiós adorable.
Mi cuerpo, aunque parece humano, es trascendental e inconcebible. Mi corazón también es espiritual y solo piensa en bendecir a Mis bhaktas, Por ello se encuentra en él la devoción, hecha para quienes se rinden. Lejos eché la irreligión, por todo esto, como Rsabha, el mundo Me ensalza.
(Rsabha: el mejor de todos los seres.)
Queridos hijos nacidos de Mi corazón, trono de lo divino y virtuoso, No sean entonces personas materialistas y envidiosas. Acepten a su hermano mayor, quien es exaltado, un buen devoto. Será como servirme a Mí y así gozarán de soberanía próspera.
Superior a lo muerto e inerte son los vegetales y árboles que respiran. Los gusanos y serpientes superan a esos seres sin movimiento. Les superan a éstas las bestias que de algún modo discriminan; Mejores son los humanos, y a ellos, los fantasmas sin cuerpo.
Superior a éstos son los gandharvas y superiores son los siddhas, A éstos superan los kinnaras y a éstos últimos los asuras. Superiores a los demonios son los devas, y entre ellos, Indra. Le superan a él los hijos de Brahma y en especial, Siva. Porque Brahma es su padre, se le considera superior, Pero él se postra ante Mí, ¡y Yo lo hago ante los dvijas!
¡Oh, respetables brahmanas!, en Mi opinión, nadie es superior a ustedes. Quienes conocen Mi parecer, les sirven los remanentes del sacrificio, Y así, a través de vuestras bocas son mayores los placeres que puedo Yo obtener, que de la observancia de esos ritos.
Los Vedas son Mi encarnación sonora, por ello se les llama sabda-brahma, Y porque los brahmanas los estudian, son ellos el Veda encarnado. Ellos se sitúan en sattva y practican sama, dama, satya y anugráha. Este último, al predicar a los demás para que sean iluminados, ¡Por todo esto digo que nada hay superior a esas almas sin tacha!
(sama: control mental. dama: control sensorial. satya: veracidad. anugraha: compasión.)
Soy pleno de opulencia y superior al Señor Brahma e Indra. Concedo la felicidad en el svarga y a las personas liberadas. Sin embargo, por su pureza, nada material Me piden los dvijas, Ellos se complacen con servirme y fuera de eso no esperan nada.
Queridos hijos, no envidien a nadie, sabiendo que Yo estoy situado dentro, respeten a todos y así Me adorarán como el Paramatma. Dediquen a Mi servicio vuestros sentidos, mente y pensamiento, Para que así se libren de este mundo que es como el firme lazo de Yama.
Sukadeva Goswami dijo:
De este modo, el bienhechor de todos, instruyó a Sus hijos, Para mostrar cómo un padre debe actuar antes de su retiro. Entronó al mayor, mientras él, como un loco, se quedó en ese sitio, Para después recorrer el mundo en Su completo desvarío.
Vuelto un avadhuta, parecía ciego, mudo, sordo, una piedra o un fantasma. Aunque así Le llamaba la gente, Él no talionaba y guardaba silencio. A veces Le escupían, Le tiraban piedras, Le golpeaban o Le insultaban. Mas Él, imbuido en el espíritu, lo toleró todo, sabiendo que no era el cuerpo.
Rsabhadev era muy hermoso, con Sus largos brazos, Su ancho pecho, Sus ojos de loto y dulce sonrisa, que encantaban incluso a las mujeres casadas. Como una pitón, sin replicar a las burlas, se echó en Su orina y excremento, De los que emanaba tal fragancia, que a más de ocho millas perfumaba.
Así engañó a todos mostrándose como una vaca, como un cuervo o un ciervo, Y porque era como Krsna mismo, despertó al éxtasis de la risa y del llanto. Siempre absorto en el amor, vinieron los siddhis para su propio provecho, Mas nunca recurrió a ellos, pues estaba sumido en un mayor sentir extático.
