Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO VI

Prahlad Instruye a sus Compañeros Demonios

sri prahrada uvaca kaumara acaret prajño dharman bhagavatan iha durlabham manusam janma tad apy adhruvam arthadam //1//

Un niño debe, si es en verdad inteligente, Adorar al Supremo en esta misma vida; Difícil se consigue un cuerpo como éste, Que aunque temporal, te da lo que uno aspira.

Este nacimiento nos da la oportunidad de adorar a Dios y de volver a casa, Esto es natural, porque Él es el más amado, el Señor del alma y el Amigo. El placer mundano se obtiene en cualquier forma en que uno nazca, Conocerse es lo importante, el avance económico es solo un logro furtivo.

Por ello, mientras uno es fuerte y sano, debe empeñarse por la Verdad, De lo contrario, mitad de su vida la perderá en la noche durmiendo, Diez años perderá en sus juegos de niño, y otros tantos en su pubertad, Y veinte años más en la senectud, cuando esté casi inválido y ciego.

El descontrolado, por su lujuria, se apega más a la vida familiar, Y en su locura por disfrutar, pierde esos años sin servir al Supremo; Se apega al dinero, a los abrazos solitarios, a sus hijos de dulce hablar, Y por complacer su lengua y sexo, olvida buscar lo verdadero.

No percibe el paso del tiempo y cómo las tres miserias le acosan, Administra con gran cuidado y roba, incluso sabiendo del futuro castigo; Aun los más educados, como animales, se creen dueños de una u otra cosa, Y así, confundidos por la ignorancia, no se inclinan por lo divino.

No existe quien, sin conocer al Señor, haya dejado este cautiverio, Más bien se concentrará en la vida sexual y en tener descendencia; Se volverá la mascota de una mujer, y un gran demonio, por sus apegos, No sigan ustedes esos pasos, y más bien fijen en Narayan su conciencia.

Él es el Paramatma original y el Padre de todos los seres, Por lo que no hay impedimento en servirle y en complacerle. Él está presente en todo, por ello actúen para darle agrado, Mostrando compasión ecuánime, al enseñar lo sagrado.

Nada es inalcanzable para los devotos que han complacido al Señor, Por lo que no necesitan depender del logro de las cuatro metas, Esas son ganancias externas, lo único trascendental es la devoción. Fue del gran santo Narada que aprendí esta difícil y profunda ciencia.

Sus amigos, intrigados ante estas palabras, Quisieron saber cómo, Viviendo siempre en ese entorno, Pudo aprender del sabio Narada.

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