CAPITULO VII
Indra Ofende a su Maestro Espiritual Brhaspati
Una vez Indra, con su esposa Sachidevi, estaba siendo adorado, Le abanicaban con chamaras, bajo una sombrilla cual luna, Entró entonces Brihaspati, su gurú, mas no se levantó a saludarlo, Éste se fue sin maldecirle, sabiendo de su desgracia futura.
Indra, entendiendo su error, se condenó con estas palabras: ¡Qué lamentable lo que hice por mi orgullo y necedad! Aunque soy el rey de los devas, en el plano de sattva, Por mi minúscula opulencia me llené de vanidad. Ahora peligro caer... ¡Maldita sea mi riqueza y fama!
Si un rey no respeta a otro monarca ni dvija, no sabe de religión, Y, abordando un barco de piedra se hunde con su pueblo; Por ello tocaré los pies de mi maestro pidiendo su perdón, Él está en la bondad y tiene conocimiento pleno.
Pero Brhaspati, superior a Indra, se hizo invisible, De modo que no pudo hallarle en ninguna parte; Lamentó, en medio de los suras, su acto insensible. Los daityas, al saber de esto, entraron en combate.
Los devas, heridos por sus flechas, huyeron donde Brahma, Quien, siendo bondadoso, les habló de esta manera: “Por vuestra locura material, insultasteis al mejor de los brahmanas, Y por causa de ello ahora, vuestros enemigos os superan.
“Porque han adorado muy bien a Sukracharya, Podrían incluso adueñarse de mi planeta; Mas quienes confían en Dios, en las vacas y en los brahmanas, Se mantienen firmes en sus posiciones excelsas.
“Acepten como gurú a Visvarupa, el hijo de Tvasta, Quien es un brahmana austero y un alma pura; Si al adorarle le complacen les brindará su ayuda, Si toleran su tendencia a favorecer a los daityas.”
Los devas, tras abrazar al hijo de Tvasta, le dijeron: ¡Oh, Visvarupa!, fortuna a ti, hemos venido a tu asram, Pues, como tus padres, queremos que complazcas nuestros deseos; Para un hijo, incluso casado, es un deber que su padre se satisfaga.
El acharya personifica a los Vedas, El padre representa a Brahma, Un hermano a Indra, la madre a la Tierra, La misericordia se encarna en la hermana.
Un visitante personifica al dharma; Un invitado, al dios del fuego, Agni; Y el Señor Visnu, quien es Paramatma, Es representado por todas las entidades.
Querido hijo, hemos sido derrotados por nuestros enemigos, Alívianos por favor, con el poder de tus penitencias; Te aceptamos, pues, por nuestro maestro, sé gentil y guíanos, Aunque eres más joven, tu saber merece nuestra reverencia.
Sri Visvarupa dijo:
¡Oh, devas!, aunque el oficio de sacerdote quita poder brahmínico, No puedo negarme, siendo vuestro sisya, a vuestro pedido; Por la práctica de siloñcana prospera el dvija pacífico, No el que cobra por sus ritos, dejando su posición de mendigo.
(Siloñcana: la actividad de recoger los cereales dejados en el mercado.)
Tras así decir, con los devas que le rodeaban, Hizo las ceremonias con entusiasmo y atención; Y siendo superior, venció a Sukracharya, Y dio a los dioses el Narayan Kavacha protector.
