Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO VII

El Señor Krsna Instruye a Uddhava

Sri Bhagavan dijo:

Es verdad que deseo volver a Mi morada, y así lo han solicitado Brahma y Siva, Por pedido del creador vine con Balaram, pero ya a Mi misión nada le falta; Ahora, por maldición de los brahmanas, los Yadu morirán en lucha fratricida, Y en siete días más el océano habrá cubierto la ciudad de Dvarka.

¡Oh, santo Uddhava!, en un futuro próximo dejaré esta Tierra, Entonces, dominada por la era de Kali, quedará privada de toda piedad; Debes irte tú también, pues viene el momento en que todos se degeneran, Piensa siempre en Mí, y sin apego, recorre el mundo con ecuanimidad.

Lo que percibes de este mundo es irreal, es solo la creación de maya, Sumidos en lo dual, las personas tratan de diferenciar entre bien y mal, Pero tú, controlando los sentidos, debes notar la presencia del alma, Y también debes ver cómo Yo alojo a todo tipo de entidad.

Cuando, gracias a los Vedas, veas al “yo” puro, tendrás plena satisfacción, Serás querido por los devas y por todos, y nada te perturbará; Quien trasciende bien y mal, evita lo prohibido y se sitúa en la religión. El autorrealizado hace esto como un niño inocente, de un modo natural.

sarva-bhuta-suhrc chanto jñana-vijñana-niscayah pasyan mad-atmakam visvam na vipadyeta vai punah //12//

Quien es el amigo de todos y es sereno, Fijo en el saber y en la realización trascendental, Quien ve situado en Mí al universo entero, Ya no vuelve al ciclo de muerte nunca más.

Sri Uddhava dijo:

Querido Señor, solo Tú concedes los resultados de la práctica del yoga, Y a Tu devoto le concedes la perfección, al ser el origen de todo misticismo; Para mi beneficio, me has hablado de renuncia, la que gracias a Ti se logra, Mas soy muy necio y me creo el cuerpo, y de mis parientes pienso lo mismo.

Ni entre los devas encontraré un maestro tan perfecto como Tú, Pues incluso Brahma queda confundido por Tu potencia ilusoria; Por ello me rindo a Ti, exhausto como estoy, de sufrir sin ninguna luz, Eres el amigo, eres el mismo Narayan, quien a todos refugia y apoya.

Sri Bhagavan dijo:

Quienes bien observan lo temporal renuncian a ello y se dedican al atman, Y aplicando bien su lógica e inteligencia, se vuelven sus propios gurudevas; Pueden verme en forma directa quienes se controlan y aplican el sankhya, Hay una historia afín entre un avadhuta y el rey Yadu, quien regía la Tierra.

Cierta vez, Yadu, encontró a un avadhuta, a quien notó joven e instruido, Al verle, le preguntó: Viajas por el mundo, como un despreocupado sabio, ¿Cómo desarrollaste tanta inteligencia y por qué te comportas como un niño? El mundo busca fama, placer y dinero, mas tú, a pesar de ser joven, hábil y bello, Te muestras ante nosotros como un loco, ¡como si estuvieses poseído!

Ardemos en el fuego de la lujuria, mas tú eres cual elefante inmerso en el Ganges, Te veo desprovisto de todo, viajando solo, sin familiares ni acompañantes, Por ello, porque así te pregunto, dime, ¿qué te ha sumido en tan profundo trance?

El brahmana dijo:

Querido rey, con mi inteligencia me refugié en muchos maestros espirituales, Y gracias a ellos, ahora recorro el mundo en esta posición liberada; De veinticuatro gurús he aprendido: de la Tierra, del cielo, del agua, del aire, Del fuego, de la Luna, del Sol, del palomo y del pitón, del mar, de la mariposa, De la abeja, del elefante y del ladrón de miel, del venado, del pez, de Pingala, Del pájaro kurara y del crío, de la niña, del fabricante de flechas, de la serpiente, de la avispa y de la araña; Analizando sus actividades supe acerca del yo, escucha ¡oh, maharaj! Cómo cada uno de ellos me brindó una valiosa enseñanza de la Verdad.

Una persona sobria debe ver a un agresor como el arreglo del mismo Supremo, Esto es lo que aprendí de la Tierra. El santo debe ser como el árbol o la montaña, Pues, fuera de velar por el bien de los demás, no halla nada de bueno, Él solo vive con lo esencial, y así, su meditación en el yo no la deja por nada.

El trascendentalista, aun relacionado con la materia, no se enreda con ella, Tal como el viento, que entrando en varios cuerpos, con ellos no se mezcla; El alma y Paramatma son como el cielo, que todo lo sostiene y lo penetra, Y aunque el viento impulse nubes a través de él, éste, en nada se afecta, Tal como las gunas que impulsan al alma, pero no pueden hacerle mella.

La persona santa es como el agua, pues está libre de contaminación, Es gentil por naturaleza y es agradable al hablar, como el fluir de un río; Por verle, oírle o recordarle, uno se purifica, como al hacer una ablución, Así, porque siempre glorifica al Señor, todo lo vuelve puro y bendecido.

Los santos, gracias a sus austeridades, incrementan su poderío, Son de firme conciencia porque no disfrutan ni sirven sus deseos, Y aunque coman algo contaminado que les llega de acuerdo al destino, No son afectados por esto, como lo es tampoco el fuego.

Ellos, como el fuego, a veces se muestran en forma clara y en otras se ocultan, Para el bien de las almas pueden aceptar la posición de un maestro espiritual, Y así pueden reducir a cenizas los karmas y los males que les ofuscan; Y tal como hay un fuego distinto de acuerdo a la calidad de una u otra leña, Así mismo el Señor se manifiesta en forma distinta dentro de cada entidad.

Las diferentes fases que van hasta la muerte, desde que el ser se alumbra, No tocan al alma jamás, solo atañen a este cuerpo, Son como el aparente crecimiento y disminución de la Luna, Solo cambia lo carnal en forma imperceptible, bajo influencia del tiempo.

Tal como el sol evapora el agua y luego la devuelve como lluvia, Así la persona santa acepta cosas materiales a través de sus sentidos, Mas ésta luego las devuelve cuando alguien precisa alguna ayuda, De este modo no se enreda, tanto al aceptar como al dar lo pedido.

Aunque el sol se repite en muchos objetos, No se divide ni se funde en su reflejo; Así el alma permanece indivisa e inmaterial, Aunque esté presente en distintos cuerpos.

Nadie debe entregarse a la excesiva preocupación o afecto por algo, De lo contrario le sucederá lo mismo que al palomo poco inteligente, Éste, al ver a su familia en la red, cayó en ella también, desesperanzado; Así la puerta de la libertad se cierra para quien se aferra a lo intrascendente.

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