CAPITULO VII
El Hijo de Drona es Castigado
Sri Suta dijo:
A orillas del Ganges, en Samprayasa, Se sentó Vyasa a meditar en el Señor; Allí decidió escribir este Bhagvatam, Que al oírlo erradica toda ilusión.
Sri Saunaka dijo: Suka estaba en la senda de la liberación, Y por ello en sí mismo satisfecho, ¿Por qué entonces con esmero se dedicó A estudiar este vasto y profundo texto?
atmaramas ca munayo nirgrantha apy urukrame kurvanty ahaitukim bhaktim ittham-bhuta-guno harih //10//
Sri Suta dijo: Porque todas las variedades de atmaramas, —De sabios renunciantes, libres de todo lazo— Ejecutan bhakti en forma pura e inmotivada, Habiéndoles Hari cautivado con Sus virtuosos actos.
Ahora comenzaré este relato trascendental, Dado por Suka, el amado de los devotos, Que habla de Sri Krsna y de Pariksit Maharaj, Y de cómo los Pándava aceptaron sus votos.
Después que en Kuruksetra se libró la gran batalla, Y el hijo de Dhritarastra cayó herido por Bhima, A los hijos de Draupadi decapitó Asvattama, Cuando los cinco, indefensos, en la tienda dormían Y sus cabezas llevó a su amo para darle placer, Pero Duryodhan desaprobó este acto tan cruel.
Al oír Draupadi de la masacre de sus hijos, Gritó llena de dolor y derramando lágrimas; Arjuna se acercó a ella, con firmeza y contrito, Y trató de apaciguarla con estas palabras.
Arjuna dijo: “Ya te traeré, ¡oh, bendita dama!, La cabeza de ese perverso dvija, Para que encima de ella te bañes, Cuando la corte con mi arco Gandiva.”
Así la consoló y subió a su cuadriga, Llevando armas temibles y su armadura, Asvattama le vio desde la lejanía, Y lleno de temor se dio a la fuga.
Cansado su corcel, con Arjuna cerca, desesperado, Lanzó el brahmastra, la más poderosa de las armas, El universo entero quedó entonces alumbrado, Y así oró el Pándava al Señor, al ver toda vida amenazada.
Arjuna oró diciendo: ¡Oh, Krsna Krsna!, de brazos poderosos, Solo Tú libras del temor a Tus devotos Y el fuego de esta ardiente existencia apagas, Librando a las almas del doloroso samsara.
Tú desciendes para cuidar a Tus amigos, En especial a aquellos que meditan en Ti, ¿De dónde proviene este fulgor repentino, Cuya gran refulgencia nunca antes vi?
Sri Krsna dijo: El hijo de Drona lanzó el arma brahmastra, Deseando escapar de su muerte inminente, Usa el himno de energía nuclear, ¡oh, Partha!, Para que de esa manera lo contrarrestes.
Sri Suta dijo: Así lo hizo y el choque de ambas armas fue deslumbrante, Su irradiación calentó al universo entero; Arjuna retiró ambos brahmastras al instante, Al ver que quemaban los mundos como un fuego.
Luego, airado, con ojos cual cobre, ató con sogas Al hijo de Gautami y quiso llevarle ante Draupadi, “No merece que le muestres misericordia, —Le dijo Krsna— mata ahora mismo a este miserable.”
Mas, Arjuna, le llevó ante su amada esposa, Quien al verle le reverenció como a un brahmana, “Suéltale —le dijo— no es esta una acción propia, Es el hijo de Drona y a través de él vive ese acharya.
“Tampoco quiero causar a otra madre igual miseria, Ni a los miembros gloriosos de otra familia, No hagas que la ira brahmínica se encienda Y queme a esos reyes que no se dominan.”
Yudhisthir aprobó estas palabras puras, Virtuosas y libres de duplicidad, Al igual que Krsna, los gemelos y Arjuna, Solo Bhima insistía en la pena capital.
Sri Krsna dijo: No puedes matar a un amigo de brahmanas, Pero de acuerdo a la escritura, sí a un agresor, A Draupadi también le diste tu palabra, Y Bhima y yo esperamos tu resolución.
Suta dijo: Entonces, Arjuna, cortó su pelo con su espada, Siguiendo las órdenes equívocas del Señor, También la joya de su cabeza le fue quitada, Y con ella su fuerza, brillo, fama y honor.
Este es el castigo para el pariente de un brahmana, —Cortar su pelo y privarle de su casa y riqueza— Después de esto la dolida Draupadi y los Pandava, Hicieron los debidos funerales con tristeza.
