CAPITULO VIII
Los Hijos de Sagar Encuentran al Señor Kapiladev
Siguiendo al gran sabio Aurva, Sagar Maharaj realizó asvamedhas, Satisfaciendo así al Señor. Pero una vez un caballo fue robado por Purandara. Los hijos de Sagar buscaron a este caballo, cavando hondo en la tierra, Hasta que lo encontraron del lado Norte, donde Kapila Muni tenía Su asram.
Al ver al sabio de ojos cerrados, se acercaron a él alzando sus armas, “¡Mátenle! ¡Maten a este maldito!”, clamaron los sesenta mil hermanos; Cubiertos por Indra, Le ofendieron, por lo que se encendieron en llamas. Kapila abrió Sus ojos, mas no fue por Su mirar puro que ellos se cremaron.
Indra, temeroso de perder su posición robó el caballo del sacrificio y luego influenció a los hijos de Sagar para que atacaran al sabio. El fuego de la ira calcinó sus propios cuerpos.
Luego Sagar envió a su nieto Amsuman a buscar al caballo perdido, Siguiendo el camino de sus tíos, llegó al lugar de las cenizas, y vio allí al caballo; Vio también a Kapila, al santo neutral y ecuánime, la encarnación de Visnu, Y con gran respeto se dirigió a Él, juntando en oración sus manos.
Amsuman oró a Kapila diciendo:
Ni Brahma comprende Tu posición suprema, menos nosotros, por él creados, Y aunque Te encuentras en todos, no Te vemos, cubiertos por las gunas; Al mundo Te manifiestas como uno de nosotros, mas vienes a iluminarnos, Por verte me libré de esa ilusión que Te vela, como también, de mi lujuria.
Kapiladeva le dijo:
“Mi querido Amsuman, aquí está el caballo pedido por tu abuelo, llévalo; Y solo si el Ganges moja estas cenizas, tus antepasados se podrán liberar.” Amsuman circunvaló al Señor, Le adoró, y llevó el caballo en buen acuerdo.
Sagar Maharaj, después de entregar su reino a Amsuman, siguió el sendero señalado por Aurva, y alcanzó así el supremo destino.
