CAPITULO VIII
El Carácter de Bharata Maharaj
Sri Sukadeva Goswami dijo:
Una mañana en que Bharata Maharaj cantaba su mantra con el pranava, Una cierva preñada se acercó a beber al Gandaki, cuando rugió un león. Asustada, quiso cruzar el río de un salto, mas cayó en sus aguas. Allí abortó a su hijo, y en la otra orilla, en una cueva, murió de dolor.
Bharata sintió compasión del moribundo y lo rescató de la corriente, Y como un sincero amigo, sabiéndolo desamparado, lo llevó a su asram. Su apego por él creció en forma gradual, no podía sacarlo de su mente. Pocos días después olvidó todo acerca de su avance espiritual.
Pensó que no podía negarle cuidados, incluso a riesgo de su progreso: “—Aun siendo un renunciante, uno debe ser compasivo por sobre su interés—” Con él comía, dormía, lo cargaba al bosque, nunca lo dejaba lejos. No podía meditar sin verlo y hasta perdía el juicio si no sabía de él.
Este apego despertó debido a su karma, ¿por qué otra causa si no? Cuando moría, vio al ciervo a su lado, como un hijo lamentando su muerte, Y al irse así absorto, nació como él. Mas, sin olvidar su vida anterior, siempre lamentó que después de tanto avance, hubiese sufrido ese incidente.
Por continuo arrepentimiento se desprendió de todo lo material Y dejando a su madre en el monte Kalañjara, volvió al bosque Salagrama, al asram de Pulastya y Pulaha, ahí, sin revelar nada a los demás, solo comía hojas secas y gozó hasta partir de la visión de Paramatma.
