CAPITULO VIII
Dhruva Maharaj Deja el Hogar
Maitreya dijo:
Los hijos de Brahma: Narada, Rbhu, Hamsa, Aruni, Yati y Kumaras, Fueron naistika brahmacharis, que guardaron la pureza del celibato. Otro hijo fue Adharma, quien con la Falsedad, tuvo a Dambha y a Maya. Estos, por el demonio Nirriti, fueron adoptados.
De los hermanos Dambha y Maya, nacieron la astucia o Nikrti, y la codicia o Lobha. Quienes al unirse tuvieron a Himsa, o la envidia y violencia, y a la ira, o Krodha. Éstos a su vez tuvieron a Kali y a la aspereza del habla. Quienes tuvieron a Mrtyu y a Bhiti, y éstos a Yatana y a Niraya.
(Yatana: esfuerzo excesivo. Niraya: infierno.)
Ésta es, en breve, la causa de la devastación. Quien la escucha tres veces, atento, Se limpia de toda contaminación, Y se vuelve piadoso y perfecto.
Svayambhuva y Satarupa tuvieron a Priyavrata y a Uttanapada. Este último esposó a Suniti, madre de Dhruva, y a Suruchi, madre de Uttama. Un día, Uttanapada acariciaba al hijo de Suruchi, su preferida, Dhruva también quiso subir a su regazo, mas no tuvo buena acogida.
Suruchi, al verle en ese intento, le dijo con envidia: No puedes subirte al trono a menos que nazcas de mi vientre. Debes adorar a Narayan, para que con tal fin te bendiga. Hazlo con gran austeridad y control de la mente.
Dhruva se airó como una serpiente azuzada por un palo, Y al ver que su padre no dijo nada, se retiró de palacio. Llegó donde su madre Suniti, con sus labios temblando. Ésta, dolida al saber lo acontecido, le tomó en sus brazos.
Ardía ella de dolor, como hoja quemada en un incendio. El suceso llenó de lágrimas su brillante rostro de loto. En su angustiada posición no encontraba el remedio: “Hijo querido –le dijo – nunca desees el mal a los otros.
“Suruchi ha dicho la verdad, pues para tu padre yo no soy su esposa. Se avergüenza de mí, y soy para él, menos que un simple sirviente. Así, aunque crueles sus palabras, depón tu actitud envidiosa, Y adora pronto al Supremo, para que un día, junto a Uttama te sientes.
“Por adorar al Señor tu bisabuelo Brahma creó el universo. Y tu abuelo Manu dio caridad, adorándole con fe inquebrantable. De ese modo se liberó, después de florecer en todo aspecto, Y así obtuvo lo que ni los devas habrían podido brindarle.
“Refúgiate por ello en Él quien es bondadoso con Sus devotos, Sírvele mediante tu deber sin desviarte ni por un momento. Así alejarás tu aflicción. Mira que los devas, con grandes votos, buscan el favor de Sri, mientras Ella solo espera darle contento.”
Maitreya dijo: Estas palabras satisficieron al niño, quien partió resuelto. Narada, al saberlo, fue y le bendijo tocando su cabeza: ¡Qué maravillosos son los poderosos ksatriyas! ¡Vean esto! ¡Cómo este pequeño, ni de su madrastra ha tolerado una ofensa!
Aún eres un niño juguetón, ¿por qué te molestas tanto? Aunque te sientas ofendido, no debes estar contrariado. Esto no es más que otro aspecto del ilusorio encanto, Pues uno recibe bien o mal, de acuerdo a su pasado.
El arreglo del Señor Supremo es siempre muy maravilloso, Y la persona inteligente debe aceptarlo satisfecha. Será siempre para su bien, lo vea o no auspicioso. Ahora quieres complacerle, mas no es fácil empresa.
Después de muchas vidas de esfuerzo puro e ininterrumpido, Grandes yoguis ascéticos no alcanzaron Su percepción, Por ello, mejor regresa, no tendrás éxito, hijo querido, Cuando crezcas podrás intentarlo, con Su bendición.
En cualquier circunstancia que nos ponga la Voluntad Suprema, Feliz o desgraciada, siempre debemos sentirnos satisfechos. Quien muestre esta tolerancia cruzará con facilidad extrema, El océano de ignorancia que nos obliga a los nacimientos.
Ante alguien de menor calificación, uno debe ser compasivo. Debes estar feliz ante alguien de calificación mayor. Si es igual a uno en virtud, debes verle como un amigo. Por actuar de este modo uno se libera del dolor.
Dhruva dijo:
Mi querido señor, perdona mi insolencia, pero por mi ignorancia tus palabras no llegan a mi interior. Mas, no me culpes por esto, pues sabes que no puede tolerar ofensa mi corazón de ksatriya. Dame por ello un medio lícito para alcanzar el más alto puesto, Uno que nadie en mi familia haya obtenido jamás. ¡Oh, noble hijo de Brahma! ¡Sol que bendices a la creación total!
Maitreya dijo: Narada Muni le bendijo entonces con su sabio consejo: La instrucción de tu madre, de servir al Señor, es la mejor para ti, Pues uno alcanza las cuatro metas por este simple proceso, Ve entonces a Madhuvan, a orillas del Yamuna, donde mora Hari.
Practica sentado los tres pranayamas, fijo y con plena pureza, Medita en quien agracia a Sus devotos y siempre les mira con amor. Su rostro es hermoso, respingona Su nariz, bellos Sus ojos y cejas. Es el amo del alma entregada, a la que siempre brinda protección.
Lleva la Srivatsa, el lugar de Laksmi, y Su cuerpo es azul oscuro. Con cuatro brazos, varios adornos, ropa amarilla y joya Kaustubha. Siempre aparece en la meditación del yogui de corazón puro, Con campanitas en Su cinto y tobillos y resplandecientes uñas.
Con Su bello rostro sonriente mira a Su devoto con misericordia. Así debe verle el meditador, como recibiendo toda Su gracia. Pronto así uno se libera por recordar Su gloriosa forma, Y sin bajar de ese nivel, debes repetir el siguiente mantra:
(Srila Prabhupad en el significado a este verso dice: “Cuando se canta Hare Krsna no hay que hacer un esfuerzo artificial para ver al Señor. El Señor se revela en forma natural ante los ojos de quien canta sin ofensas. Por lo tanto, al cantar hay que concentrarse en la vibración, y sin mayor esfuerzo por parte del devoto, el Señor, de un modo natural, aparecerá. S.B.: 4 .4. 53.)
om namo bhagavate vasudevaya
Debe instalarse la Deidad y ofrecerle flores, frutas y alimentos, Agua pura, brotes, incluso cortezas, y si es posible, Su tulsi querida. Todo esto debe hacerse de acuerdo al lugar, circunstancia y tiempo. Siendo sobrio y pacífico, puedes adorar una Deidad de arcilla.
Además de puja y canto, debes recordar Su divino lila, Y si no hay medios para ofrendar, uno lo hace en su mente, con el mantra. Quien siga esto con sinceridad, verá satisfechos sus deseos, Y colmará las cuatro metas según lo haya decidido. Practica esto con gran determinación, Siempre en el éxtasis más alto y sin complacer los sentidos.
El príncipe Dhruva circunvaló al santo y partió para el Madhuvan, Donde se ven las huellas del Señor y por ello es auspicioso. Narada, entre tanto, fue a ver al rey Uttanapad, Quien le recibió ofreciéndole el asiento propio.
Narada le preguntó porqué tenía un aspecto tan afligido, A lo que lamentó el estar muy apegado a su esposa: Por ello, inmisericorde, envié al destierro a Suniti y a su niño. A esa gran alma que debe estar en condición quejumbrosa.
Narada le dijo que esté tranquilo porque el Señor le protege. Que volvería a casa más tarde, trayendo fama y fortuna. El rey dejó toda función y solo pensaba en ese inocente, Quien ya ayunaba orando al Señor a orillas del Yamuna.
El primer mes comió solo frutas y bayas cada tres días. El segundo comió cada seis, algo de hierba seca y de hojas. El tercero bebió solo agua cada nueve, y el cuarto, por doce días contuvo la respiración, manteniendo su mente absorta.
El quinto mes se paró en un pie, y ya del todo fijo en el Supremo, Se hizo uno con Su peso y sin respirar, forzó a bajar a la tierra. Los devas, asfixiándose, recurrieron al Señor por consuelo. Él les dijo que detendría el rigor del asceta, que nada teman.
