Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO VI

La Conversación entre Narada y Vyasa

Suta dijo: ¡Oh, brahmanas!, al oír así lo referente al nacimiento y actividades de Sri Narada, Bhagavan Vyasadev preguntó lo siguiente, Ansiando saber más de su vida dedicada.

Vyasa dijo: ¿Qué hiciste después de la partida de los sabios? ¿Cómo naciste esta vez, tras dejar tu vida pasada? El tiempo todo aniquila, ¿cómo no has olvidado, Lo que aconteció en el otro día de Brahma?

Narada dijo: Los sabios se fueron y quedé con mi madre, Quien era una mujer sencilla, una sirvienta, Atada a mí, su único hijo, se ocupó en cuidarme, Mas como a títeres, el buen Señor nos maneja.

Una noche, al salir a ordeñar a una vaca, La pobre fue mordida por una serpiente, Yo era solo un niño, mas lo vi como una gracia, Pues el Supremo, a Sus devotos, les bendice siempre.

Para afirmar mi fe fui al Norte, cruzando villorios, campos, Minas, ciudades, hermosos lagos llenos de lotos, Por fin en un río mitigué mi sed y cansancio, Después de cruzar bosques con animales peligrosos.

A la sombra de un baniano, en un lugar solitario, Usando mi inteligencia, medité en Paramatma, Siguiendo el proceso que me enseñaran los sabios, Hasta que Lo vi en mí, y me bañé en lágrimas.

Mi mente se transformó en amor trascendental, Cada parte de mi cuerpo se animó por separado, Estaba absorto en un océano de felicidad, Donde solo me veía a mí y al más Amado.

Mas solo Le percibí un momento en mi corazón, Tras el cual lamenté el haberle perdido, Y a pesar de mis esfuerzos, escapó de mi visión, Y al no recuperarle, me lamenté afligido.

Entonces el Señor, para mitigar mi agonía, Me dijo estas palabras reconfortantes y graves: “¡Oh, Narada!, solo una vez me verás en esta vida, Para que aumente en ti el deseo de alcanzarme.

“Pues cuanto más ansíes conseguirme, Más te alejarás de las cosas mundanas, Solo quien de toda mancha está libre, Puede verme siempre y nada le empaña.

“Por servir a la Verdad, aun por pocos días, Uno desarrolla firme inteligencia en Mí, De allí uno alcanza Mi morada divina, Tras dejar este mundo de sufrido existir.

“Nunca se pierde esa inteligencia devota, Y así por Mi gracia nunca me podrás olvidar.” Así habló esa personalidad maravillosa, Y agradecido me incliné en namaskar.

Entonces, cantando las glorias del Omnisciente, Recorrí satisfecho el mundo, sin formalidades, Sin envidia ni apego me encontré con la muerte, Como el relámpago y su luz, que surgen iguales.

Y así recibí mi cuerpo trascendental, Tras dejar el otro de cinco elementos, Y entré en Narayan en el ciclo final, Cuando se devastaba el universo.

Después Brahma despertó para crear de nuevo,

 Marichi, Angira, Atri y otros, nacimos también,

Desde entonces viajo por el mundo entero, Por todas las esferas, sirviéndole a Él.

Con mi vina recorro cantando Sus glorias, Y de inmediato aparece en mi corazón, Mi experiencia me enseña que no hay mejor forma Que cantar Su lila para la salvación.

yamadibhir yoga-pathaih kama-lobha-hato muhuh mukunda-sevaya yadvat tathatmaddha na samyati //35//

Es verdad que mediante la práctica del yoga Uno puede dejar la lujuria y el deseo, Mas con esto, en realidad, el alma no se colma, Solo si sirve a Mukunda, el Liberador Supremo.

De este modo te relaté la historia de mi vida, Tal como me lo pediste para tu beneficio.

Sri Suta dijo: Así le habló a Vyasa el gran sabio Narada, Quien libre se fue tocando su vina, Toda gloria sea para esta alma exaltada, Con cuyo canto del dolor nos alivia.

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