Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO I

Las Preguntas de los Sabios

Te saludo, ¡oh, hijo de Vasudeva! Tú creas, Tú sostienes y aniquilas, En el corazón de Brahma inspiras el Veda, En el kavi original, que ante Ti se inclina.

¡Oh, Independiente Supremo!, nunca igualado, En forma directa e indirecta abrigas, Confundes a grandes dioses y sabios, Meditemos en Ti, El de gloria divina.

Rechazando la religión superficial y mundana, La más alta realidad nos entregas, Solo el que no Te envidia la desentraña, A él le libras de toda miseria.

Para el que anhela conocer al Supremo, Este Purana inmaculado es suficiente, Obra del gran muni, por solo leerlo, Firme en el corazón el Señor se establece.

El gran muni, o maha-muni, es Krsna Dvaipayana Vyasa, la encarnación de Dios que cumple principalmente la función de escribir los Vedas.

¡Hombres pensativos y expertos! ¡Gustad este Bhagvatam precioso! Por el sabio Suka ahora expuesto, Fruto maduro del Veda, sabroso.

A ustedes dado, conocedores del rasa, Dedicados a probar el más dulce néctar, Que karma y jñana con desdén rechazan, Y solo liban la pura trascendencia.

En el bosque sagrado de Naimisaranya, Para el placer del Señor y Sus devotos, Mil años los sabios hicieron de yajña, Regidos por Saunaka, el de firmes votos.

A Suta sentaron en el venerado asiento, Y le preguntaron mil santos eruditos, Buscando saber cuál sería el proceso, Que luzca en Kali como el más propicio:

“¡Oh, sabio Suta!, eres libre de vicios, Humilde, virtuoso y excelente discípulo, Por ello tus gurús te han bendecido, Sus secretos hoy, por favor dinos.

“En Kali tendrá el hombre vida corta, Será flojo, mal guiado y pendenciero, ¿Qué destino aun con esto se le forja? ¿Qué será, ¡oh, Suta!, lo más bueno?

“Tantas escrituras hay, ¡innumerables!, Que tomaría muchas vidas estudiarlas, Danos su esencia, ¡oh, sabio venerable!, Para así alegrar a todas las almas.

“¡Oh, Suta!, ansiamos oír sobre ese Supremo, Del lila de Sus muchas encarnaciones, Lo que bien aprendiste, hoy enséñanos, Para el bien de nuestros corazones.

“Pues hemos sabido que al Nombre de Krsna, —Aun cantado en forma inconsciente— El temor le teme y a uno lo libra Del repetido nacimiento y muerte.

“Esos santos que a Sus pies se refugian, Purifican más que las aguas del Ganges, Y cuando hablan de bhakti y renuncia, Lo elevan a uno al más alto trance.

“Así, quien desee liberarse De los vicios de esta era de Kali, Debe estar dispuesto a ocuparse En oír Sus glorias trascendentales.

“Nunca nos cansamos de los pasatiempos Del que se adora con selecta poesía, Quienes los saborean a cada momento, Los hallan más encantadores cada día.

“Sri Krsna, con Su hermano Balarama, Jugaron como seres humanos, —Lila infinito, que nunca acaba— Ansiamos, ¡oh, Suta!, el escucharlo.

“Consideramos que te hemos encontrado, Por gracia de la Divina Providencia; Capitán del barco, uno cruza a tu lado, El océano de Kali, con su decadencia.

“Ya que Sri Krsna, la Verdad Absoluta, Custodio del dharma, se fue a Su morada, Di por favor: ¿Dónde hoy se refugian Los principios de la religión sagrada?”

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