Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO I

Las Actividades de Priyavrata Maharaj

El rey Pariksit quiso saber cómo Priyavrata Maharaj, A pesar de ser un gran devoto entró en la vida de casado; Sukadeva le dijo que a veces el bhakta prueba la adversidad, Mas no por ello deja su esfuerzo para seguir avanzando.

(Srila Visvanath Chakravarti Thakur explica que las adversidades pueden provenir de dos fuentes: de ofender a los devotos o por arreglo del Señor.)

Srila Sukadeva Goswami dijo:

Priyavrata, el gran santo, el buen discípulo de Narada, Fue solicitado por su padre: “Toma el reino del universo;” Mas no quiso aceptarlo, por ser un alma renunciada, Brahma llegó entonces a su ermita, con los Vedas y otros excelsos.

Al verle en su cisne, le reverencian desde distintos planetas. Le reciben Narada, Priyavrata y su padre Svayambhuva Manu. Brahma le dijo: No receles de Quien trasciende nuestras conciencias, Cumplimos Sus órdenes con Siva, con tu padre y los grandes sabios.

Por ningún medio se puede evadir Su voluntad, La que ordena las distintas circunstancias y cuerpos. El nacer, el morir, el sufrir, el temor, la felicidad, La posición del varnasrama, Él lo ha dispuesto.

Por ello, déjate llevar por Su dulce acuerdo, Tal como se abandona el ciego al que sí puede ver; Así el iluminado se contempla como en un sueño, Y considera que es su karma todo acontecer.

El que no se domina, siempre tendrá temor del cautiverio, Mas al sabio controlado no le daña la vida familiar; En forma gradual conquista sus enemigos con esmero, Y como un gran rey puede ir luego de aquí para allá.

Contrólate pues, a los pies del Señor toma tu amparo, Y acepta este placer material ya que Él mismo ordenó esto. Se fue Brahma después de ser adorado por Manu. Narada y Priyavrata aceptaron sin ningún resentimiento.

Siguiendo la orden del Señor, Priyavrata esposó a Barhismati. Siempre puro, tuvo diez hijos como él, y una hija llamada Urjasvati. De entre ellos, Kavi, Mahavira y Savana, alcanzaron al Supremo, Y tuvo tres hijos con otra mujer, que fueron Manus en sus milenios.

Durante once arbudas rigió Priyavrata el universo, Cuidando la religión con el tensar de su arco; A su grácil esposa le mostró singular afecto, Manteniéndose un alma de muy elevado estrato.

(Un arbuda equivale a cien millones de años.)

Una vez, insatisfecho con que el Sol, al circunvalar el Sumeru, Dejase siempre la otra mitad del universo a oscuras, Lo siguió en un carro brillante y alumbró así el otro medio. Consiguió hacer esto por ser un fiel devoto de Mukunda.

Sus ruedas formaron en Bhu-mandala siete islas y siete océanos. Las islas son: Jambu, Plaksa, Salmali, Kusa, Krauñca, Saka y Puskara. Cada una es dos veces mayor que la anterior; y son los océanos: De agua salada, de caña, de licor, de ghí, de leche, de yoghur y de agua; Cada uno del mismo ancho de la isla que está rodeando.

Luego casó a Urjasvati con Sukracharya y de ellos nació Devayani. Después de un tiempo Priyavrata lamentó su situación con padecer: “¡Oh, qué condenado he sido por mi apego a los disfrutes sensoriales! ¡Ya tuve suficiente! ¡Tan solo vean cómo caí en el pozo de la ilusión, Y me volví un mono bailarín en las manos de mi mujer!”

Por gracia del Supremo recuperó su buen sentido y dejó todo. Dividió el reino entre sus obedientes hijos y ya limpio su corazón, Se volvió el lugar de los lilas eternos de Sri Krsna, y de ese modo, Vio como infernal en los tres mundos cualquier tipo de bendición.

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