Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO I

La Historia de Ajamila

Sukadeva Goswami dijo:

Solo ese ser excepcional que sirve del todo a Krsna, Disipa la simiente del mal, como el sol a la neblina; Mas el ignorante expía mediante los ritos védicos, Con lo que la maleza rebrota después de cierto tiempo.

Solo por servir al devoto inmaculado, uno se purifica, Pues gracias a él, uno aprende a entregarse por completo al Señor; Austeridad, brahmacharya... no dejan al alma limpia, Esos métodos solo los cité para medir tu comprensión.

El sendero de los puros es seguro y libre de temor, Mas no el del ateo, que es cual lavar un vaso que contuvo alcohol; Aun sin entender a Krsna, quienes se rindieron solo una vez, Ni en sueños verán a los Yamadhutas, nada habrán de padecer.

A este respecto te quiero relatar la historia de una disputa que aconteció entre los siervos de Visnu y de Yama: En Kanyakubja, Ajamila, se atrajo por una prostituta, Y perdió todos sus dotes, a pesar de ser un brahmana.

Como un ladrón, como un engañador, tahúr y pendenciero, Mantuvo a esa mujer y a diez hijos, hasta los ochenta y ocho años; Como es natural, se apegó a Narayan, su crío más pequeño, Sin notar que en forma gradual su último día le estaba llegando.

Vio a horribles seres deformes y de pelos erizados, Aterrado, llamó a este hijo, que jugaba por ahí cerca; Cuatro Visnudutas vinieron, tan pronto “Narayan”, fue clamado, Pues cantó el nombre con gran ansiedad, sin cometer ofensa.

Al llegar, prohibieron a los monstruos sacar el alma de Ajamila, “¿Quiénes son ustedes —preguntaron— que así osan detenernos? Son refulgentes, con ojos de loto y visten ropas amarillas, Portan arcos, discos, caracolas, y lucen bellos aros y yelmos.”

Los Visnudutas dijeron: Si son siervos del hijo de Surya, dígannos qué es dharma, Y quiénes son los que deben ser corregidos.

Los Yamadutas respondieron: Los Vedas instruyen qué es religión y son dados por Narayan, Él controla el mundo. Esto del mismo Yama hemos oído.

Sol, fuego, cielo, aire, devas, Luna, la tarde, el día, la noche, Las direcciones, el agua, la Tierra y Paramatma, son testigos de cuanto las entidades hacen en su búsqueda de goce, Y quienes son vistos desviarse son llamados al castigo.

El cuerpo fuerza a la actividad y las gunas atan al karma, Por ello en este mundo son todos sancionados en acuerdo; Uno nace según cómo fue en su vida pasada, Y puede ser feliz, infeliz, o estar en un lugar intermedio.

Si hoy vive en felicidad, es porque en su dharma fue mejor. Yama, por la ayuda del Señor, conoce todos nuestros actos, Y así sabe de nuestro futuro al ver nuestro corazón, Mientras el alma, como en un sueño, es llevada por altos y bajos.

Están los diez sentidos, sus objetos y por encima la mente, Así el cuerpo sutil está formado de estos dieciséis elementos; Se nace como animal o deva entre los seres vivientes, El deva es feliz, el humano se lamenta y la bestia siente miedo.

Pero si uno se dirige a Dios, supera su miseria. Este Ajamila fue justo, controlado, servicial, sin envidia, Hasta que vio a un sudra abrazando, feliz, a una mujerzuela, Lo que hizo despertar en su corazón la lujuria y la desidia.

Trató de recordar los sastras, de ni mirar a una mujer, Mas, forzado por Cupido, no pudo conservar el control; La puso a su servicio y perdió todo sentido del bien, Como por el poder de Rahu, se eclipsan la Luna y el Sol.

Flechado por sus miradas, dejó a su bella, casta y brahmínica esposa, Para volverse un ser vulgar, de vida baja y extravagante. Comió lo que ella cocinaba y dejó su vida piadosa, Nunca expió su mal actuar, ¡y ahora verá qué le espera por delante!

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