Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO IX

El Desprendimiento de lo Material

El brahmana dijo:

El apego trae dolor, quien entiende esto se desprende y se vuelve feliz. Cierta vez un pequeño halcón que llevaba carne fue atacado por otros, Mas sintió alivio al soltar su presa, cuando notó que peligraba morir.

En la vida familiar uno vive preocupado por los hijos, por prestigio y hogar, Mas nada tengo yo que ver con esas cosas, yo disfruto de la vida del alma, Y vago como un niño, siendo mi único interés el amor espiritual.

Dos clases de personas en el mundo están satisfechas y libres de ansiedad: El tonto retardado e infantil y el sabio que se ha acercado a la Verdad.

Cierta vez una moza casadera, fue visitada por unos pretendientes, Para atenderles, y por ser pobre, debió ella misma descascarar el arroz, Mas no quiso que la delatara el entrechoque de sus brazaletes, Por lo que decidió sacarlos y dejarse en cada antebrazo, solo dos, Como éstos aun entre sí sonaban, uno solo en cada brazo conservó; De esto aprendí que bastan dos filósofos para que surja una discusión.

¡Oh, rey!, recorro la Tierra analizando la naturaleza de este mundo, Y así, como buen testigo, aprendí de ese hecho una interesante lección: Cuando varios viven juntos, tendrán desavenencias, dalo por seguro, Por ello uno debe estar solo, pues chocan incluso donde no hay más que dos.

Cuando la mente se fija en lo alto, no ve distinción entre interno y externo, Queda tan absorta como el hacedor de flechas que no notó el pasar del rey. Quien intenta crear un hogar feliz, obtiene lo opuesto, es lo que vemos, La serpiente sin embargo, ocupa el lugar de otros y se siente bien.

Así como la araña crea su tela y la absorbe después de jugar con ella, Así el Señor crea para Su propósito y reintegra todo en Sí después. Uno toma el cuerpo de acuerdo a su pensar, esto vi de un insecto, Que adquirió el cuerpo de una avispa, tras haber caído en su red.

Mucho aprendí de estos numerosos maestros, Ahora escucha lo que me enseñó mi propio cuerpo:

Porque esta cobertura es temporal me obliga al desapego, Pues al ver que todo se termina, tan solo vago por esta tierra; Y así como un árbol, antes de partir, echa su semilla al suelo, Así el cuerpo asegura el próximo mediante el karma que crea.

El Señor, después de crear a todos los seres, no estaba satisfecho, Mas sí Le complació crear al hombre porque podría alcanzar la Verdad, En consecuencia, el que es sobrio, debe preocuparse por volverse perfecto, Pues el disfrute de los sentidos lo obtiene cualquiera entidad.

Así, gracias al saber que recibí de mis maestros, Recorro el mundo desapegado y libre de ego falso. Sri Bhagavan dijo: Después que el avadhuta revelara este conocimiento, Le adoró el rey y el santo reasumió su paso.

De este modo se iluminó Maharaj Yadu, Quien fue, ¡oh, Uddhava!, nuestro antepasado.

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