CAPITULO IV
Las Oraciones Hamsa Guhya
Cuando los diez hijos de Prachinabarhi salieron del agua, Vieron furiosos que la Tierra estaba cubierta de árboles; Con aire y fuego, salido de sus bocas, crearon altas llamas, Mas Soma fue a pedirles que volvieran a sus cabales.
Soma dijo: No deben quemar estos pobres árboles que son vuestros prajas, Y que han sido creados por el mismo Señor para el bien de otros; Vuestros ancestros solo rindieron cuidado a las demás almas, Síganles por tanto a ellos y destinen a buen fin vuestros votos.
Praja: dependiente, súbdito.
Como los padres son del hijo su protector y amigo, Como cuida el párpado al ojo, o el marido a su mujer, Como el sabio al ignorante, como el casado al mendigo, Así a todos sus súbditos da buen cuidado el rey.
Vean cada cuerpo como residencia o templo del Supremo, Por ello no maten a estos prajas en forma de árboles y de plantas; Quien subyuga la fuerte ira que aparece como si caída del cielo, Se libra de las tres gunas y trasciende la ignorancia.
Dejen vivir en paz a los árboles que quedan y felices acepten a Mariza, hija de la apsara Pramlocha. En ella procrearon a Daksa, quien pobló las esferas, Mediante su semen y mentalidad poderosa.
Con su mente, Daksa creó a devas, daityas, hombres, aves, bestias y peces. Mas, descontento con esto, fue a Agamarsana a hacer gran penitencia, Donde, con el Hamsa Guhya oró al Hacedor del modo siguiente.
Prajapati Daksa dijo:
El Señor es trascendental y Su saber y voluntad son supremos, Mas el alma que acepta el mundo como el todo, Le ignora; Es auto evidente y auto suficiente, es el Ser Primigenio, Me rindo y ofrezco reverencias ante esta Suprema Persona.
Como los objetos no saben que los perciben los sentidos, Así el alma desconoce el control del Paramatma; Ella puede percibir el mundo, mas no lo divino, Ante ese Supremo Ser, postro con humildad mi alma.
El Señor es percibido en trance, por la mente pura, Y así como con mantras enciende el sabio el fuego, así descubre el yo; Esto se logra mediante servicio, por controlar los sentidos y las gunas, Y por cantar Sus varios nombres. ¿Cuándo le daré satisfacción?
El Brahman Supremo, Krsna, es la fuente de todo, Todo lo crea, todo Le pertenece y todo se ofrece a Él; Es la causa de todo y el último hacedor, Y confunde a esos filósofos que, independientes, buscan el saber.
Tanto el teísta como el ateo se acercan en su busca a Dios, Pero el Señor muestra más gracia al que adora Sus pies; A él revela Sus nombres, lilas y la senda de la devoción, Espero agradarle y que Su aspecto supremo me dé Su merced.
Satisfecho con Daksa el Señor apareció sobre Garuda, Con Sus ocho brazos armados, con pitambara, piel oscura, Adornado con aros, collares, guirnalda, con Srivatsa y Kaustubha, Por Narada, Nanda, Indra y otros celestiales acompañado, Se dirigió a Daksa que estaba enmudecido y postrado.
El Señor dijo:
Por tu gran fe, austeridad y devoción, Has alcanzado el galardón del más elevado éxtasis; Me alegra tu sacrificio por el bien de la población, Porque también deseo que todos puedan complacerse.
Brahma, Siva, los Manus y prajapatis, actúan para el bien de los demás, De esta manera son expansiones de Mis varias cualidades; Mi corazón está constituido de meditación y austeridad; Los himnos y mantras del Veda forman Mi cuerpo;
Son Mi verdadero Yo Mis emociones y pasatiempos;
La invisible fortuna de actuar siempre bien es Mi mente; Y son Mi vida y alma esos Vedas que Me obedecen.
Solo Yo estaba presente antes de la creación, Toda otra conciencia dormía como en un sueño; Generé a Brahma, quien gracias a su tapas creó, Y nueve grandes seres, tú entre ellos, de él surgieron.
Mi querido Daksa, acepta a Aksini como tu mujer, Unido a ella tendrán miles de descendientes; Ellos, ilusionados, se reproducirán, mas Me adorarán también. Tras decir esto, como en un sueño, Se esfumó sonriente.
