Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO IV

La Aparición de Sri Narada

Vyasa dijo: Al escuchar hablar así a Suta Goswami, Saunaka Muni, el mayor de esas grandes almas, Con el fin de congratularle, Le dirigió las siguientes palabras.

Saunaka dijo: ¡Oh, el más afortunado Suta! Relata, ¡oh, exaltado expositor! El Bhagvatam puro, que el gran Suka A orillas del Ganges reveló.

¿Cuándo y dónde por vez primera Fue este texto recitado? ¿Y de quién, el gran Vyasadeva se inspiró para compilarlo?

Su hijo Suka era un yogui poderoso, Que no hacía distinción en base al cuerpo, Un monista iluminado, silencioso, Que recorría el mundo encubierto.

En este verso Sri Suka es definido como un monista o nirvikalpakah, en el sentido que veía a todas las almas dentro de la misma unidad espiritual.

Al dejar su casa y pasar cerca de un río, Unas muchachas desnudas no se cubrieron, Pues vieron que en nada perdió su equilibrio, Mas, al ver a su padre Vyasa, sí lo hicieron.

¿Cómo fue él reconocido por la gente, Cuando entró en la ciudad de Hastinapura, Si se mostraba como un loco, mudo, ausente, Para ocultar su posición suprema y pura?

¿Cómo fue que el rey Pariksit Se encontró con este gran sabio, Pudiendo, afortunado, recibir La esencia Védica de sus labios?

Él permanecía ante la puerta de una casa, Tan solo mientras ordeñaban a una vaca, Mas no lo hacía porque tuviera necesidad, Sino con el fin de bendecir a ese hogar.

Dicen del rey Pariksit también, Que fue un muy renombrado devoto, Háblanos por favor acerca de él, De su nacimiento y actos gloriosos.

Él incrementó la fama de los Pandu Y gobernó un imperio floreciente, ¿Por qué fue al Ganges tras haber renunciado Y allí sentado ayunó hasta la muerte?

Fue un emperador tan poderoso Que grandes reyes a reverenciarle iban, Era joven, fuerte, valiente y hermoso, ¿Cómo pudo de ese modo dejar su vida?

Que solo buscan el bien de los demás, Es la característica de los devotos, ¿Cómo pudo entonces renunciar a ese cuerpo, amparo para otros?

Suta Goswami dijo: Cuando el segundo yuga cambió al tercero, De Satyavati nació el sabio Vyasa, —La encarnación de Dios, asceta austero— Su padre fue el exaltado Parasara.

Una vez, a la salida del sol, Se dio un baño en el río Saraswati, Y tras la debida ablución, Se sentó solo, para concentrarse.

Pudo prever la influencia de la era, Cómo el hombre disminuiría su vida, La falta de bondad que habría en ella, Y buscó en su corazón una salida.

En cuatro decidió separar el Veda, Para poder conservarlo entre los hombres, Al ver que los sacrificios que enseña, Bien purifican nuestras ocupaciones.

Paila Risi recibió el Rig Veda, Vaisampayana el Yajur, Jaimini el Sama, Angira el Atharva y Romaharsana, mi padre, las historias y los Puranas.

Y así el gran sabio Vyasadeva, Quien es piadoso con los ignorantes, Editó y difundió el Veda, Dejándolo más a nuestro alcance.

Lleno de compasión y de gracia, Quiso extendernos lo más preciado, Y así decidió presentar el Mahabharata, Para mujeres, sudras y dvija-bandhus.

Pero aun así no estaba satisfecho, A pesar de escribir para el bien del mundo; Curioso, se preguntó por la causa de esto Y lo analizó hasta lo más profundo.

Vyasa pensó: “Seguí votos estrictos, adoré el altar y el Veda, Seguí a mi maestro y entregué el Mahabharata, Para que a través de él, sin problemas, Comprendan la Verdad todas las castas.

“Mas aun así me siento incompleto, A pesar de estar con el Veda equipado, Tal vez porque no di lo más perfecto: Ese bhakti amado por Dios y por los sadhus.”

A la choza de Krsna-dvaipayana, —A orillas del Sarasvati sagrado— Llegó a tiempo el Risi Narada, Para encontrar a Vyasa abrumado.

Ante la auspiciosa llegada de Narada, Vyasa, respetuoso, se puso de pie Y veneró como al mismo Brahma, A quien complace a las almas de bien.

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