Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO IV

El Rey Ambaris es Insultado por Durvasa Muni

Sri Sukadeva Goswami dijo:

Ambaris, el hijo de Nabhaga, rigió el mundo entero, lleno de opulencia, Mas por ser un gran devoto vio como insignificante piedra todo su haber, En su actuar todo ofrendaba a Krsna, gracias a su pureza, Y así, asistido por los brahmanas, gobernaba feliz, sin nada a temer.

Siempre celebró yajñas con la debida parafernalia y caridad. Sus súbditos glorificaban a Uttamasloka, sin interés por el svarga o siddhis. El rey adoró al Señor, practicando a su vez, severa austeridad, Y así dejó el interés por su familia, palacio y riqueza inexhaustible.

Complacido con él, el Señor le dio Su disco, que aniquila toda adversidad, Cumpliendo los mahabhisekas adoró a la Deidad, conforme al rito eterno, Atendió a las visitas y a los brahmanas, dio vacas en gran cantidad, Jóvenes, decoradas con oro y plata, y acompañadas por su ternero.

Después de alimentar a los brahmanas y regalar estas vacas, Ya contaba el rey con la venia para romper su ekadasi, En ese momento, sin ser invitado, llegó el gran místico Durvasa, Quien también aceptó comer, pero antes fue al Yamuna a bañarse.

Mientras tanto, solo un muhurta del ekadasi quedaba para romper el ayuno, Por lo que el rey preguntó a los dvijas si no le convendría beber agua para así respetar la regla de comer en el momento oportuno y al mismo tiempo no comer, esperando a que llegase el brahmana.

Al dársele el permiso tomó agua pensando en el Supremo y esperó al muni, Al llegar, le recibió atento, mas notó éste que el rey algo ya había bebido, Turbado por la ira, así le dijo al que se mantuvo incólume: “Vean cómo este engañador, orgulloso de su riqueza, violó lo divino.

“Me has invitado a comer, pero antes que yo, tú te has servido.” Así clamando, creó un demonio por arrancarse un mechón de pelo, Éste, enorme y ardiente, hizo temblar la tierra con su paso enemigo, Mas el santo y virtuoso rey, ni se movió, pues no sentía ningún miedo.

Ordenado por el Señor, fue reducido a cenizas por el sudarsana-chakra, Al ver fallido su propósito y que ahora el mismo disco se le aproximaba, Huyó de aquí para allá, sin hallar refugio en su desesperanza, Pues adonde fuera que iba, al cielo o infierno, lo sentía quemar su espalda.

Fue en su angustia donde Brahma, quien le dijo ser un siervo del Supremo, Siva le dijo que él mismo temía el chakra y que en el Señor se refugiara, Así, llegando donde Narayan, cayó a Sus pies, arrepentido en su desespero: “Soy un gran ofensor, por favor, perdona a este canalla.

“¡Oh, mi Señor!, sin saber de Tu poder, ofendí a Tu devoto amado, Siendo bondadoso, libérame de la carga de esta terrible ofensa; Todo está en Tu poder, e incluso, quien al infierno está destinado, Le libras al darle Tu nombre, pleno de sublime excelencia.

sri bhagavan uvaca aham bhakta-paradhino hy asvatantra iva dvija sadhubhir grasta-hrdayo bhaktair bhakta-jana-priyah //63//

El Señor dijo:

Estoy bajo el completo control de Mi devoto, Carezco de toda independencia, ¡oh, dvija! Los santos poseen Mi corazón, no es Mío propio, Y los devotos de Mis devotos también son Mi vida.

¡Oh, brahmana!, sin estos santos para quienes Yo soy su único fin, No deseo Mi bienaventuranza ni opulencia supremas, Ya que ellos dejan mujer, casa, hijos, riqueza, ¡todo!, por Mí, ¿Cómo puedo Yo dejarles a ellos, por un momento siquiera?

Tal como la casta esposa, mediante el servicio controla a su marido, Así Mis apegados devotos puros a Mí Me subyugan, Ni en las cuatro liberaciones encuentran ellos atractivo, Mucho menos en el svarga, con sus placeres que no perduran.

sadhavo hrdayam mahyam sadhunam hrdayam tv aham mad-anyat te na jananti naham tebhyo manag api //68//

Siempre conservo a Mis devotos en Mi corazón, Y a su vez ellos, en su corazón siempre Me guardan, Fuera de Mí, de nada más tienen noción, Y aparte de ellos, Yo tampoco sé nada.

Actuaste así movido por tu envidia, Por ello pide su perdón, ve de inmediato, La persona que maldice se perjudica ella misma, Eso sucede cuando se molesta a Mis santos.

Para un brahmana, austeridad y saber son por cierto propicios, Pero si no es gentil, se vuelven de lo más peligroso, Ve por ello pronto donde Ambaris, quien de Nabhaga es hijo, Fortuna a ti, si él te perdona, todo te será auspicioso.

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