CAPITULO II
La Crisis del Elefante Gajendra
Sukadeva Goswami dijo:
Mi querido rey, Trikuta, es una montaña muy bella, De ocho mil millas de alto y de ancho, situada en el océano de leche. Tiene tres picos principales, de hierro, oro y plata, y otros de gemas, Con sus riachuelos, con sus árboles y aves, que el entorno embellecen.
Su orilla, bañada por el mar lácteo, produce valiosas esmeraldas, Y los ciudadanos del cielo van a disfrutar en sus numerosas cuevas, Las damas de los devas perfuman sus aguas, cuando en ellas se bañan, Y abunda ese monte en flores, en frutas y en el aullido de las fieras.
Gajendra habitaba estos bosques y llegó una vez a orillas de un lago, Rompió varias plantas y árboles a medida que se acercó con sus consortes; Con solo sentir su olor, huyeron serpientes, leones y tigres, muy asustados, Y entró éste a esas aguas, después de estremecer la tierra por su gran porte.
Por la Providencia, cuando se bañaba, fue atacado por un cocodrilo, Y quisieron ayudarlo sus amigos y consortes, mas sin conseguir hacerlo; Tras mil años de lucha, Gajendra, siendo más de tierra, se vio disminuido, Mientras el otro se fortalecía. Esta lucha sorprendió a los devas del cielo.
Al verse derrotado y lleno de temor, pensó Gajendra:
Nadie, ni mis amigos ni mis muchas esposas pueden aquí ayudarme,
Por voluntad del Señor paso por esto y solo Él me podría socorrer. No se Le conoce, es el más poderoso y ampara a grandes personalidades, Me rindo así al único que de la serpiente del tiempo me puede proteger.
