Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO III

Los Pasatiempos del Señor Fuera de Vrndavan

Uddhava continuó diciendo a Vidura:

Luego, con Baladev, satisfizo a Sus padres matando a Kamsa, Y con Sandipani aprendió el Veda, con oírlo una vez sola, Le recompensó trayendo a su hijo muerto del reino de Yama; Y secuestró a la bella Rukmini, como Garuda, que robó el soma.

Obtuvo la mano de Nagnajiti, por someter a siete toros, Y venció además a otros príncipes que la codiciaban; Trajo la parijata para complacer a Su reina en todo, Aunque la mascota Indra, airado, se Le enfrentara.

(Indra, ordenado por sus esposas como una mascota, fue a enfrentar al Señor.)

Narakasura, el hijo de Dharitri, la Tierra, Murió en Sus manos por querer tomarse el cielo, Mas cuando su madre Le dirigió su oración sincera, Al hijo del demonio le entronó en el reino.

Entró al palacio conquistado y vio a las princesas cautivas, Que ansiosas y tímidas, se ofrecieron al Amigo del dolido; Expandiéndose para cada una, las aceptó así rendidas, Y con cada una tuvo diez hijos, similares a Él mismo.

Demonios como Kalayavana, Jarasandha, Salva, Sambara, Dvivida, Bana, Mura, Dantavakra, Bálvala, Fueron muertos por Su ataque en distintas batallas, O muertos por otros, como por Su hermano Balarama.

Luego, ¡oh, Vidura!, a esos reyes, bajo cuyo paso la tierra tambaleaba, Les hizo enfrentarse y morir en el campo de Kuruksetra; Duryodhan, por el mal consejo de Karna, de Duhsasana y Saubala, Cayó, aunque poderoso, rotos sus muslos, lo que no hizo feliz a Késava.

La tierra se ha aliviado del peso de dieciocho aksauhinis, Gracias a la ayuda de Drona, Bhisma, Arjuna y Bhima; Mas el gran poder de los Yadu aún está visible, Carga que puede causar al mundo una mayor fatiga.

Solo cuando luchen entre sí, intoxicados con madhu, Sus ojos enrojecidos por la ira, dejarán esta tierra. Tras pensar así, entronó el Señor al mayor de los hermanos, Para que enseñara la virtud a los que gobiernan.

El embrión de Uttara, quemado por Asvatthama, Fue más tarde protegido por Sri Krsna; Luego, el hijo de Dharma, hizo tres asvamedha-yajñas, Y reinó bajo el Señor, con sus hermanos que le asistían.

Krsna mismo disfrutó en Dvarka respetando los Vedas, Con Su cuerpo divino, en la residencia de Sri; Con Sus palabras de néctar, con Su sonrisa que alegra, Y con Su noble carácter dulce y gentil.

Así realizó pasatiempos en las tres esferas, Por muchos años, hasta manifestar Su desapego; Forzada el alma, prueba los placeres de esta tierra, Mientras que Su lila solo lo comprenden Sus siervos.

Una vez, por Su propio acuerdo, los sabios enojados, Maldijeron a los príncipes de Yadu y Bhoja por sus juegos; Entre éstos, quienes eran devas, en Prabhasa se encontraron, Permaneciendo en Dvarka Sus asociados eternos.

En Prabhasa se bañaron y ofrendaron a los antepasados, Como así también a los semidioses y a grandes sabios; Dieron a los brahmanas en regalo: Ropas, oro, vacas, esposas, elefantes, caballos… Les sirvieron luego delicioso prasadam, Reverenciándoles con sus cabezas postradas.

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