Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO III

Las Rendidas Oraciones de Gajendra

Gajendra elevó la oración de su vida anterior, cuando fue Indradyumna: Reverencio a la Persona Suprema, a quien todo sustenta y nada Le anuda, Es adorado por Brahma y Siva, es el testigo, la causa y efecto supremos, Nadie Le reconoce ni entiende, como a un artista de fama en el proscenio. Me rindo a Él y pido Su protección, porque a nadie niega Su ayuda.

Que sea Él mi destino, el procurado por los grandes sabios y ascetas. Para que cumpla su fin lo creado, Él mismo viene como Rama y Krsna, Solo Le alcanzan esas almas puras que mediante bhakti se esfuerzan; Reverencio Su brahman, Sus formas de Buda, de Varaha, de Nrsimha…

Aclaras toda duda y este mundo parece real porque refleja Tu existencia. Eres el veedor, la fuente del Veda y del parampara, y eres El que libera. Ocultas Tu ser y saber, como el fuego que latente en la leña se encuentra. Te reverencio a Ti, a quien adoran los que trascienden las muchas reglas.

Aunque soy un animal, aun así me vas a salvar por Tu infinita misericordia, Pues siempre tratas de hacerlo como Paramatma, el Alma Suprema; Eres difícil de obtener, por quienes como yo, buscan siervos, fama y gloria, Eres fuente de toda luz, el Controlador. Acepta mis reverencias sinceras.

¡Oh, Tú!, que nos bendices, líbrame de este peligro y de mi vida mundana. Los devotos puros escuchan Tus glorias y se sumen en gran buenaventura. Ellos no Te piden ni una cosa, pero yo estoy en esta situación tan amarga, Que humilde Te imploro, ¡Oh, Ilimitado!, pleno y Amo de toda criatura.

Todo se genera y vuelve a Ti, no eres hombre, mujer, ni animal. Eres la última palabra en la discriminación de “esto no, esto no,” Y aun así eres ilimitado y trascendental. No quiero más estar atado al ciclo de muertes, ni a esta ilusión.

Por ello Te reverencio, ¡oh, Alma Suprema de este universo! Eres el Maestro de todo misticismo, visto en el corazón de los ascetas; Eres fuente del placer sensorial y proteges al bien dispuesto, No Te alcanza el descontrolado, Te ofrezco mis reverencias.

Sri Suka dijo: Gajendra se dirigió al Supremo, mas por nadie en particular clamaba, Pero porque Hari es Paramatma, Él, y ningún deva, atendió Su llamado. Al verle venir en Garuda, tomó un loto y le oró: ¡Oh, Supremo Narayan!, Te ofrezco mis reverencias desde mi afligido estado.

El Señor cortó de inmediato la cabeza al cocodrilo, Dándole así consuelo a su devoto afligido.

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