Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO III

La Aparición de Rsabhadeva

Maharaj Nabhi, hijo de Agnidhra, deseoso de descendencia, Adoró y oró al Señor Visnu, junto con su esposa Meru. Un día apareció Él, con Sus cuatro brazos y hermosa refulgencia, Con Srivatsa, Kaustubha, ropa amarilla, joyas, guirnalda y yelmo.

Con sus sacerdotes Le recibieron, como pobres que encuentran un tesoro, Y postrados Le oraron: ¡Oh, adorable! ¡Somos Tus siervos eternos! Siguiendo los Vedas y acharyas, rogamos servirte, aunque lo posees todo; No te condicionan las gunas y el alabarte nos librará de este cautiverio.

Poco sabemos de Tu forma y nada podemos hacer más que ensalzarte. Cuando los devotos Te oran con temblorosa voz y Te ofrendan tulsis, Cuando Te consagran pastito, agua y hojitas nuevas, seguro Te complaces. Eres fuente de bien y felicidad, y hacia el más alto logro nos conduces.

Nada necesitas de estas ofrendas hechas por nosotros, Quienes ignoramos las cuatro metas y más aun la principal: apavarga. Solo por Tu gran misericordia, en este sacrificio Te presentas, A pesar de no haberte ofrendado de la manera apropiada.

¡Oh, el más amado y mayor benefactor!, apareces para nuestro bien. Los grandes santos y sabios se entregan a Tu continua exaltación. Mas incluso para los autorrealizados que Te alaban con placer, No les es tan fácil tener acceso a ésta, Tu divina visión.

Por favor, ayúdanos a recordarte en el difícil momento de la muerte, De modo que podamos ahí cantar Tus glorias y atributos. Aquí está el rey Nabhi, quien desea un hijo como Tú por descendiente. Podrías darle algo más valioso, pero por su apego, solo mendiga este fruto.

A menos que uno adore los pies de los devotos, se caerá presa de maya. En realidad, ¿quién no ha sido arrastrado por las venenosas olas del deseo? Tu ilusión es inconquistable y nadie sabe cómo actúa, ni cómo superarla. Perdónanos por este sacrificio al que nos motivan intereses externos.

El Señor Supremo dijo:

¡Oh, sabios veraces!, estoy muy complacido con vuestras plegarias, Pero es muy difícil tener un hijo como Yo, pues nadie es Mi igual; Aun así, para atender vuestro pedido naceré como una expansión plenaria, En el vientre de Merudevi, la noble esposa de Nabhi Maharaj.

Sukadeva Goswami dijo:

Tras decir estas palabras el Señor desapareció. Reina Merudevi estaba al lado de su marido, por lo que supo todo esto. El Señor decidió descender para enseñar los principios de la religión, y para complacer a Su devoto. Con este fin celebró Su advenimiento.

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