CAPITULO III
El Matrimonio entre Sukanya y Cyavana Muni
Sri Sukadeva Goswami dijo:
Saryati, hijo de Manu, era el padre de la hermosa Sukanya, Con ella fue una vez al asram del gran sabio Chyavana; Cuando jugaba ella en el bosque acompañada por sus amigas, Vio en un hueco de gusano que dos pequeños puntos relucían.
Como instada por la Providencia, con una espina, Atravesó a las dos luciérnagas, que heridas, perdieron sangre, Al instante a cada soldado del rey se le obstruyeron las vías, Y ya ninguno podía hacer sus necesidades.
Saryati de inmediato concluyó que alguien había cometido una ofensa, Por cuya causa se había contaminado el santo lugar; Al rey se acercó entonces a contarle, temerosa, la princesa, De esas dos substancias luminosas que había hecho sangrar.
Porque era a Chyavana mismo a quien había hecho una herida, Saryati, temiendo su maldición y viendo que deseaba a su hija, Se la ofreció para apaciguar al que fácil entraba en ira. Ella le sirvió fiel, manteniéndose equilibrada y sumisa.
Un día, los Asvini, visitaron el asram del sabio, Y él les pidió juventud, pues podían concederla, Les ofreció darles él un pote de soma-rasa a cambio, Y ellos, complacidos, le llevaron a un lago para que se sumergiera.
Así tomaron al anciano Chyavana, canoso, arrugado, de visibles venas, Y los tres se sumieron en esa agua de los deseos, Salieron después los tres, adornados, con formas tan bellas, Que Sukanya ni pudo saber quién era su señor entre ellos.
Tomó entonces refugio en los Asvini para saber quién era su esposo, Ellos, complacidos con su castidad, se lo señalaron y partieron. Un día Saryati fue a ver a Chyavana, mas vio a un joven, sol de hermoso, Y regañó a su hija que le reverenciaba, así diciendo.
Saryati dijo:
“¡Oh, muchacha incasta! ¿Qué has hecho? Solo por ser viejo dejaste al venerable Chyavana, Para aceptar a este imberbe, que semeja a un mendigo, Que con tu antiguo marido en nada se compara.
“¡Oh, hija nacida en tan respetable familia! ¿Cómo has degradado así tu conciencia? ¡Al aceptar un amante degradas nuestra dinastía! A tu padre y esposo envías a una dolida existencia.
Sukanya, sin embargo, orgullosa de su castidad, le dijo sonriendo: “Querido padre, este joven es tu yerno, Chyavana, descendiente de Bhrgu.” El rey la abrazó feliz y más adelante el soma-rasa-yajña encendieron, Después del cual dieron soma a los Asvini, como les fue prometido.
Por darles soma, Indra airado, quiso matar a Chyavana, Mas éste con su poder le paralizó el brazo que cargaba el rayo; Desde ese día, aunque son solo médicos, pueden libar del yajña, Gracias a que los semidioses así lo aceptaron.
El rey Saryati tuvo tres hijos: Uttanabarhi, Anarta y Bhurisena. De Anarta nació Revata, quien rigió Kusasthali, en el fondo del mar. Anarta, con Kakudmi como el mayor, dejó cien hijos en la Tierra, Éste último fue donde Brahma con su hija Revati, pues la quería casar.
Al llegar, tuvo que esperar que Brahma escuchase a los gandharvas, Quienes le estaban presentando un concierto musical, Al terminar le reverenció y le reveló el deseo que le animaba, Mas Brahma rió diciendo: “En tu espera, veintisiete chatur-yugas pasaron ya.
“¡Oh, rey!, da tu hija a Baladeva, quien aún está presente, Él es el Supremo y Su porción plenaria es Visnu; Tu hija es digna de ese Señor, quien es siempre condescendiente, Él ha bajado al mundo con el fin de brindarle alivio.
De este modo el rey Kakudmi dio su hija en caridad a Balarama, Luego se retiró a Badarikasrama para complacer a Nara-narayan.
