Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO II

Divinidad y Servicio Divino

Así habló el bienaventurado Suta, En el bello bosque de Naimisaranya, Feliz de escuchar sus buenas preguntas, Bendijo a los sabios con estas palabras.

Suta Goswami dijo: Saludo a Suka, el del gran misticismo, Quien dejó su hogar y elevada casta, Absorto en Dios, satisfecho en sí mismo, No atendió el llamado de su padre Vyasa.

Le saludo a él, narrador del Bhagvatam, Que lo realizó con su propia experiencia, Y lo dio para aliviar a las almas, Sumidas en la más oscura nesciencia.

Saludo al Supremo Narayan, el Señor, Y a ese gran ser, el Risi Nara-narayan, A madre Saraswati, a Vyasa el autor De esta gran obra que nos libra de maya.

¡Oh, sabios! ¡Qué buenas preguntas me han hecho! —Ansiando de Krsna tomar más conciencia— Estas benefician al universo, Y alegran al jiva junto con sus respuestas.

Por cierto existe una actividad suprema: El servicio amoroso al invisible Adhoksaja, Hecho sin interés, sin ni una reserva, Vuelve al alma por siempre dichosa.

Por servir así al hijo de Vasudeva, —Mediante el bhakti-yoga bien aplicado— Renuncia al mundo al bhakta le espera, Y sin causa aparente se vuelve un sabio.

De nada sirve esa ocupación, Que no despierta amor por el Supremo, Todo esfuerzo apunte a la liberación, No a la ganancia, ni al placer externo.

Los videntes de la Verdad Suprema, Han dicho de esa sustancia no dual, Que en tres aspectos se les revela: Como Brahman, Paramatma y Bhagavan.

Estos sabios, siguiendo el Vedanta, Inmersos en conocimiento y renuncia, Practicando el bhakti bien alcanzan A realizar la Verdad Absoluta.

Y ellos mismos, ¡oh, sabios!, declaran, Que la mayor perfección a conseguir, —Sin considerar nuestra casta ni asram— Es complacer al Señor Hari.

Por lo tanto, con la mente sin desviar, Al Señor, el refugio de Sus sirvientes, Uno debe escuchar, glorificar, Meditar y adorar sin detenerse.

Con espada en mano, los inteligentes, Cortan los nudos del lazo del karma, Por recordar al Señor Trascendente, ¿Quién no atenderá cuando de Él se habla?

Mas la audiencia de Su bello mensaje, Con gran fe y atracción verdadera, Solo es posible si uno rinde homenaje Y sirve a esas almas puras y sinceras.

Sri Krsna, la Personalidad de Dios, Quien es el amigo del devoto veraz, Limpia toda impureza del corazón, Del que escucha Su divino katha.

Todo lo que es inauspicioso, Prácticamente se destruye, Cuando uno sirve a Sus devotos Y a los deberes que aquí instruye.

Situado así en el servicio amoroso, No hay pasión, ignorancia ni lujuria, Y el devoto se vuelve dichoso, Al establecerse en la bondad pura.

Con su mente así satisfecha, Por su práctica de bhakti-yoga, Conoce a Dios en forma perfecta, Y ya libre, nada externo le ilusiona.

Los nudos del corazón se desatan, Toda incertidumbre es destruida, La cadena del karma ya no ata, Cuando se ve atman como la cima.

Por ello, desde tiempo inmemorial, Grandes sabios, con gran placer, Rindieron servicio trascendental, Porque solo éste satisface al ser.

En forma indirecta se asocia con las gunas, Y así crea, mantiene y destruye, el Supremo; Como Brahma, Visnu y Siva interactúa, Mas el refugio de Visnu es el más bueno.

Desde el principio adoraron los sabios A ese Señor pleno de trascendencia, —En bondad pura estando situados— Se libra quien los sigue con diligencia.

Quienes persiguen la emancipación, Rechazan las feas formas de los devas, Y solo adoran aquellas del Señor, Sin envidia, todo agracian con sus tareas.

Los pasionales e ignorantes adoran distintas formas de los semidioses, O a los pitris y bhutas, y añoran: Riqueza, mujeres, progenie y goce.

vasudeva-para-veda vasudeva-para makhah vasudeva-para yoga vasudeva-para kriyah

vasudeva-param jñanam vasudeva-param tapah vasudeva-paro dharmo vasudeva-para gatih

Mas, Vasudeva Krsna es el fin del Veda, Todos los sacrificios a Él se destinan, En Él culmina el yoga su senda, Cada acto Él, lo premia o castiga.

Vasudeva es el conocimiento supremo, Toda austeridad es para realizarlo, Todo deber es para complacerlo, Es meta suprema que bien anhelamos.

El Señor crea el principio de causa y efecto Y cual fuego en la madera, en todo se sitúa, Él mantiene a los seres de cada universo, Y encarna para salvar a las almas puras.

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