PRÓLOGO

      En diez años, desde que escribí <Hinduismo y ecología>, el mundo ha visto muchos cambios, que han llevado a una reconsideración acerca de los principios de la ecología védica, destacando aún más su relevancia y urgencia.
      En los tiempos actuales, una gran polarización entre ricos y pobres, y entre industrialización global  y movimientos antiglobalización ha hecho aparición. Al interior de la fe misma se está desatando esta polarización, que enfrenta a moderados y extremistas, y externamente, la que contrapone a sus ramas extremistas con el establecimiento liberal democrático. Este avance ha traído una nueva urgencia para los esfuerzos del Banco Mundial, la WWF,  y las iniciativas de la O.N.U. de incluir consideraciones religiosas en sus  programas y planificación. Pero tal  estado de cosas ha conducido, también, a mucha gente al escepticismo acerca del papel de las organizaciones religiosas. El hinduismo no ha sido inmune a esta tendencia, y en el CAPÍTULO 11, la prominente activista Vandana Siva, lanza una ácida critica a la forma en que el hinduismo es presentado en la India moderna.
      La difusión de la información tecnológica ha tenido un desarrollo asombroso en los últimos diez años, pero poco ha hecho para reducir la brecha entre ricos y pobres, permaneciendo como privilegio de una minoría. El temor de Gandhi de que los ferrocarriles pudieran ayudar a hombres perversos a cumplir sus designios con gran rapidez, (vea CAPÍTULO 7)  se ha visto también confirmada por la aparición del Internet, que, en las manos correctas, tiene el potencial de destruir barreras y desigualdades.
      El calentamiento global fue un asunto controversial en los inicios de los años 90. Pero pocos dudan hoy que el cambio de clima, es una realidad. Esto ha agregado ímpetu  a la búsqueda de fuentes de energía limpias y más sustentables. Se considera que a largo plazo, la mejor solución será reducir la dependencia de cualquier forma de energía externamente generada. Esto significa encontrar estilos de vida satisfactorios y que sean menos costosos de mantener. Se precisa encaminar muchos esfuerzos en esta dirección, y los principios védicos delineados en la primera parte de este libro son un buen punto para comenzar. La crisis mundial del agua, ya crítica una década atrás, ha sido intensificada por el cambio climático. Setenta por ciento  (70%) de la totalidad del agua es usada para la producción de comida, el  veinte por ciento para las necesidades domesticas. Se estima que el mundo necesita duplicar su  presupuesto actual de  US$90 billones y aún así, el abastecimiento del agua seguirá siendo problemático. Donde el agua es escasa las personas mueren. Las personas ordinarias ya no se sienten responsables por su propio abastecimiento de agua, porque las instancias para su obtención han sido nacionalizadas, privatizadas e industrializadas fuera de sus manos. Como Vandana Siva dice: <El río es la madre sagrada y apropiarse de sus aguas en prejuicio de otros, es privarlos de su fuente de subsistencia. Sunderlal Bahugana, quien hacía campaña  en contra de la represa Tehri, cuando lo conocí doce  años atrás, relataba sus esfuerzos para restaurar la conexión sagrada de la población con el Ganges. (CAPÍTULO10). Aunque la represa se construyó y ahora su tierra esté inundada, la campaña de Bahugana no fue un fracaso, pues atrajo la atención  del mundo hacia los problemas que trae la construcción de grandes y forzó cambios en las políticas de su implementación.

      El desarrollo económico ha proporcionado a los países ricos del norte más de lo que ellos deseaban en el camino a la comodidad, pero sus poblaciones temen que el resto del mundo quiera alcanzarlos. El crecimiento demográfico surgido  de esta oleada de desarrollo  es un problema. La familia norteamericana común posee al menos dos carros; en correspondencia, la familia común india o china también quiere poseer dos carros.  El planeta nunca podría sostener tales niveles de consumo, en especial, porque la población en esos países todavía esta creciendo a la par que sus sueños de alcanzar un nivel de consumo igual  a sus vecinos más ricos.  Las últimas proyecciones demográficas disponibles de la O.N.U., muestran una población global entre 8  y 11 billones para el año 2050. Cuando usted suma a este consumo ascendente en los próximos 75 años se obtiene la siguiente tabla, asumiendo una tendencia simultánea hacia la paridad económica. El consumo total presente de recursos mundiales esta representado en la última columna como unidades.

Fecha Factor Norte Sur Consumo total 2000 Población (en billones) Consumo en billones Total de consumo 1 7 7 4 1 4

11 2025 Población (en billones) Consumo en billones Total de consumo 1 7 7 5 2 10

17 2050 Población (en billones) Consumo en billones Total de consumo 1 7 7 7 4 28

35 2075 Población (en billones) Consumo en billones Total de consumo 1 7 7 7 7 49

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      El cuadro de arriba, que muestra el consumo global aumentando cinco veces en los siguientes 75 años, obviamente será imposible de sostener por el Planeta. Frente  al amenazador panorama, dos cosas tendrían que cambiar significativamente. Una es que la tecnología tendría que volverse más eficiente, más limpia y más sostenible, a fin de que nuestro consumo tenga menos impacto en el planeta. En segundo lugar, tendríamos que encontrar mas estilos de vida sostenibles, y es  en este último aspecto, en el que las ideas de este libro adquieren singular importancia, porque aportan la base para una forma de vida menos consumista. 

      La versión original de este libro titulada <Ecología e Hinduismo>, encomendada por la WWF , se publica ahora como Ecología Védica, revisada y actualizada con la adición del CAPÍTULO que recoge el ideario de Vandana  Siva, expresado en una reciente entrevista. He querido incluirla porque representa una posición importante en relación con el movimiento femenino y  con los asuntos tecnológicos tratados en la primera versión. Estoy muy agradecido por su cooperación.

LA ECOLOGIA DEL HINDUISMO

      Los hindúes no supieron que fuesen hindúes ni que su tierra se denominaba India hasta que se los dijimos,. Para ellos fue, y todavía  es, Bharataa, nombre que recibe desde tiempos del gran emperador Bharata, cuya vida es relatada en sus historias antiguas. Por lo que respecta a su religión, no tuvo un nombre, más que la existencia misma, porque vivir en Bharata quería decir compartir una forma de vida común para todos, una cultura espiritual y material omnipresente tan invisible para ellos como el aire que respiraron.
      La palabra 'hindú' ingresó al idioma inglés en el siglo diecinueve. Vino de los persas, cuyos descendientes musulmanes gobernaron la India cerca de mil años. Lo derivaron del río Indus, el cual fluyó a través de las llanuras del noroeste del subcontinente y le dio nombre a la tierra y a su gente. Los hindúes, con su reverencia por ríos sagrados, las montañas, los bosques y los animales, siempre han estado muy cerca a la naturaleza.
      Las dos ramas principales del hinduismo son el Vaisnavismo, que enfoca la atención en Visnu y sus avatares, y el Sivaismo, que sigue a Siva. En esencia estas tradiciones vienen a ser los dos lados de una moneda. Aunque la información de este libro ha sido tomada de la tradición Vaisnava, la mayor parte de sus puntos de origen y de llegada es común para ambas escuelas.
      Si el hinduismo puede recibir un nombre legítimo es 'Sanatana Dharma', el cual es usado por muchos hindués hoy. En su traducción más simple, esto quiere decir 'la eterna esencia de vida’. Esta esencia no está limitada los humanos. Es la calidad esencial que une a toda la existencia,  sea humana,  animal o vegetal  con el universo que los rodea, y, a la postre, con la fuente original de su de existencia: la Divinidad. Esta percepción de unidad fundamental es lo que lleva a los hindués persistentemente a rechazar la separación entre su religión y su vida diaria, y los antagonismos entre su propia fe y las otras grandes tradiciones religiosas del mundo. Para ellos todas las religiones son parte del proceso que nos lleva a todos a descubrir la unidad de Dios, la humanidad y la naturaleza.

Ranchor Prime Día de luna llena, 27 de febrero 2002

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