India en la balanza
La Economía Del Pueblo
La búsqueda incesante por comodidades materiales y su multiplicación es una maldición. Me atrevo a decir que los europeos tendrán que remodelar su punto de vista, si no quieren perecer bajo el peso del confort del cuál se están volviendo en esclavos. –M.K. Gandhi, de La Joven India
Gandhi, amante de los pueblos de India De las tradicionales enseñanzas del hinduismo pasemos ahora a la edad moderna. En los últimos 150 años India ha sido sometida a cambios enormes, muy diferentes a los experimentados en muchas otras partes del mundo. Las tradiciones de la cultura hindú, conservadas por miles de años, han sido desafiadas e invadidas por influencias originadas de muchas culturas muy diferentes y puntos de vista mundiales diferentes. Sin embargo, una de las grandes fuerzas de la tradición de la india ha sido su población. Ella provee una personificación práctica de muchos de los principios delineados en la primera parte de este libro. Mohandas Gandhi, llamado por su gente Mahatma, que quiera decir "gran alma", amó a los pueblos de la India. Él creyó que eran la llave para su felicidad y prosperidad. Haciendo frente a las poderosas fuerzas políticas y económicas, hizo un intento valiente por conservar su formas de vida simple. El comportamiento económico determina la forma en que una sociedad trata a la tierra; por consiguiente cualquier discusión de valores ambientales tiene que incluir la economía y viceversa. La economía del pueblo de India da un ejemplo práctico de una forma ecológica de vivir.
La Economía Natural El significado original de economía es la economía doméstica. Esto no es equivalente de una ciencia, es como un arte heredado del padre al niño: cómo cultivar comida y prepararla; cómo producir ropa, cómo construir un sencillo refugio y preocuparse por él, cómo agruparse con otros, incluyendo animales, para aliviar la carga de la lucha por la existencia. Todo fue aprendido tradicionalmente, de la misma forma que el lenguaje lo es -orgánicamente, por la participación y compartiendo la experiencia-. No hay punto en el cual el niño o el adulto pueda decir, "ahora he aprendido economía," porque no hay fin y ni comienzo para el conocimiento de cómo vivir de la manera correcta: es un caudal de experiencia que pasa de generación en generación, y ha dado auge a tantas "economías," o formas de vivir, como climas, áreas y personas existen en el mundo. En los últimos cien años, esta corriente de sabiduría adquirida ha sido gravemente agredida y desarticulada. La producción para satisfacer las necesidades de la vida, la cuál había estado predominantemente en manos de comunidades locales, se ha ido centralizando progresivamente en la economía industrial de gran escala. Esto sucedió primero en Europa y se llamó Revolución Industrial. Más tarde se esparció por cada continente a través de la dominación colonial y comercia, y ahora se ha convertido en lo que llamamos la globalización. Uno de los efectos de este proceso de centralización ha sido introducir tecnologías extranjeras, esto es, las tecnologías extrañas al círculo familiar o comunitario, sobre las cuales ni el individuo ni la comunidad tienen control, ni siquiera en el ciclo de vida del grupo familiar. Como resultado de esto el balance de vida económico, el cuál había sido desarrollado por el paso incesante de generaciones en el manejo de la tierra y mantenido durante milenios, ha sido gravemente alterado. La regla dorada de la economía siempre ha sido: lo que usted toma debe ser devuelto y lo que fuere que usted devuelva, otra vez regresará usted. Pero una vez que el proceso de producción y su tecnología son removidos de la comunidad inmediata, se vuelve muy difícil sostener este balance, o incluso reconocer dónde podría yacer la responsabilidad. Por ejemplo, si corto un árbol para combustible, puedo plantar otro, o tanto mejor cinco más, y a su debido momento cosecharé el beneficio de mi previsión. ¿Pero cómo puedo saber el costo ambiental de la energía que consumo cuando ésta es generada en una central eléctrica enorme y distante, y cómo hacer para mantener mi parte del balance ambiental, restaurando lo tomado? He perdido control, y y lo más grave, me han quitado el sentido de responsabilidad. Así es que no es de extrañar que la humanidad haya llegado ahora a un punto donde se toma más de lo que se devuelve. O peor aún, tomamos bondad de la tierra y devolvemos veneno; Y, como consecuencia recibimos, en retorno, ese mismo veneno. Si queremos resolver los problemas ambientales que ahora nos asedian, entonces debemos examinar la conexión entre nuestro medio ambiente y nuestra forma de vivir. Una forma de vida no existe en el vacío. Se basa en una forma de pensar, en una filosofía. Gandhi reconoció esta verdad. Él creía que no seria posible provocar cambios en la sociedad sin un cambio correspondiente en el comportamiento de las personas. Cambiar la forma de comportamiento de las personas implica cambiar la forma de pensar. Por eso el objetivo primario de Gandhi era influenciar la filosofía de vida de las personas.
La No Violencia Gandhi no quiso identificarse con alguna religión en particular. En un país plagado con luchas sectarias entre musulmanes, hindués y cristianos, él siempre trato de mostrarse ecuánime, a menudo defendiendo la causa de los musulmanes y criticando a los hindúes. Él también valoro enormemente las enseñanzas cristianas, y contó entre sus amigos más cercanos a muchos seguidores devotos de Cristo. No obstante él era de corazón un hindú. Sus padres fueron devotos Vaisnavas. Su nombre, Mohandas, quiere decir a "el sirviente de Krishna"; Su libro favorito era el Bhagavad Gita; Él siempre mantuvo en su cuarto la inscripción sánscrita "O Rama" -, y él murió con el nombre de Rama en sus labios. La filosofía de Gandhi era por consiguiente derivada de la tradición hindú y es por ello que él tuvo una influencia enorme en la sociedad hindú del siglo veinte. Él fue criado como un vegetariano estricto, y muy temprano decidió hacer de la no violencia el más profundo de sus principios. Su concepto de no violencia era más para evitar que físicamente se lastimara a otros que por impulsar el vegetarianismo. Era un código de caballerosidad, lo cual exigía que nadie jamás debiera tener que sufrir agresiones. Quería decir que cada uno sólo podría tomar del mundo lo absolutamente necesario, porque si tomara más estaría tomando lo de otros. También quería decir que no se podría pedir de otro lo que él mismo no estaba capacitado para soportar. Creía firmemente que la independencia que él tanto quería para India no podría ser lograda por otra forma que esta no violencia. ¿Si los británicos hubieran sido forzados a salir de India por medio del terrorismo y el asesinato, preguntó, "¿Quién dominaría en su lugar? La única respuesta era: Los asesinos. ¿Quién podría ser feliz luego "?1 Él dijo, por consiguiente, que la manera para lograr la independencia era la reforma de las personas indias enseñándoles cómo vivir simple y positivamente; Sobre todo, enseñándoles la no violencia. Él creía que su subordinación por la regla británica era más su defecto que de los británico, porque los británicos no podrían dominar sin su cooperación. "El inglés no ha tomado India," dijo, " nosotros se la hemos dado. No están en India por su fuerza, sino porque los admitimos".2 Los Indios sólo tuvieron que abstraer su cooperación, en una forma no violenta, y los británicos tuvieron que salir. La independencia estaría disponible una vez que los indios estuvieran listos para ella.
La Autonomía. De acuerdo con toda la tradición hindú, Gandhi enseñó que la vida debe ser mirada como un todo, que cualquier intento de cambio en el exterior tiene que originarse en el cambio interior correspondiente. El gobierno autónomo para la nación no podría darse mientras no hubiese autocontrol individual. El público no podría ser no violento hasta tanto el individuo lo haga.
La moral y la ética individuales están, por consiguiente, en la raíz de cambio social. Según la filosofía de Gandhi, los problemas ambientales de hoy también tienen sus raíces en las actitudes y el comportamiento individual. Tal como él sostuvo que los británico no eran los únicos responsables por la difícil situación de India, los indios mismos debían también, reconocer que los gobiernos o los grandes negocio solos, tampoco eran los responsables de la situación. Nosotros, la gente, somos también responsables, porque lo permitimos. Todos somos socios en la destrucción de la naturaleza, porque todos nosotros acordamos convertirla en un botín. Por consiguiente, no es suficiente que recurramos a otros para que dejen de cortar los bosques o para que detengan la producción de dióxido de carbono producido por las chimeneas de sus fábricas, a menos que estemos dispuestos a hacer sacrificios similares. Ni sería suficiente que aboguemos por la introducción de gasolina sin plomo o de autos ambientalmente amigables, porque nadie se va a ocupar del asunto. Los dueños de las factorías nos permiten conservar nuestros hábitos derrochadores mientras esperamos el Día del Juicio Final. Somos forzados a encontrar alternativas para los autos y para la forma de vida de Occidente dentro de sus expectativas. Por lo tanto escuchar a Gandhi es una invitación al sacrificio personal y al compromiso público. Gandhi insistió en la necesidad del compromiso individual y de acción, y finalmente en la del cambio personal. Esto es lo que él llamó Swaraj, autonomía o independencia. Por él esto tuvo un significado más profundo alejado de la independencia puramente política. "Swaraj es una palabra sagrada," él escribió, "significa autonomía y autodominio, no libertad de toda restricción en que a menudo se toma 'la independencia' ".3 Si, por consiguiente, nosotros los del siglo veintiuno deseamos ganar nuestra independencia, no de los poderes políticos de una sola nación, sino de la trama global del dominio financiero y del desarrollo industrial que sujeta a nuestro mundo en la esclavitud económica, haciéndonos a todos socios en su saqueo, primero tendríamos que lograr "autonomía y autodominio". No es suficiente expresar nuestro desacuerdo con el orden global; tenemos que hacer cambios significativos en nuestras propias vidas para depender menos de los resultados adversos. Esto significa adoptar un estilo de vida más simple, que no demande el consumo desmedido de los recursos de la tierra, o al menos tomando medidas en esa dirección. Y cada uno de nosotros debe preparase para trabajar por su parte justa de los recursos del mundo.
El Dignidad Del trabajo Gandhi enseñó el valor de trabajo y el pecado del derroche. El trabajo no es algo a ser evitado, sino algo que trae dignidad y satisfacción a la pareja. El derroche es el pecado máximo. Uno sólo debería tomar del mundo lo que necesita y nada más. Ambas ideas se basaban en las enseñanzas del Bhagavad Gita acerca del trabajo y la responsabilidad personal. Por esta razón Gandhi estaba opuesto a la industrialización. Esto derrochaba los recursos y les quitaba el trabajo a las personas. ¿A dónde habría de conducir el ahorro de trabajo con la creación del desempleo? ¡Además, por servir honestamente con su mano de obra, uno podría encontrar la perfección! La regla británica en India se basó en la explotación indiscriminada de sus recursos. El algodón, la madera y otras materias primas fueron llevados a Gran Bretaña para su manufactura. Los artículos resultantes eran luego vendidos de regreso a los Indios. El efecto de esto fue destruir la economía interna tradicional de India. La corriente de sabiduría del hogar que enseñó el arte de la vida en este mundo -la economía- estaba siendo arruinada en la raíz -el pueblo-. Cómo esta destrucción fue causada, y el absurdo de eso, es ilustrado por Vinoba, un seguidor de Gandhi: “El campo de en frente cultiva algodón. El dueño del campo se lo vende a un hombre que lo colecta. Este hombre se lo vende a un distribuidor que lo vende a otro que lo transporta a Bombay, donde es vendido a un exportador que lo envía a un puerto inglés, donde es vendido a una fábrica que lo convierte en hilos de algodón y se lo vende a otra fábrica que lo convierte en tela tejida y lo vende a un distribuidor que lo envía para Bombay donde es vendido a un distribuidor que se lo vende a un vendedor ambulante que lo vende en el pueblo al dueño de la plantación de algodón. Jugando a la pelota con toneladas de algodón, exponiéndolas a las peligrosas garrapatas y termitas, al moho y al fuego, al robo y al naufragio, a las huelgas y a la subida y caída de los precios, a las crisis y a la guerra. Para tal juego de pelotas, son necesarios miles de millas de líneas ferroviarias, puertos, muelles, almacenes, oficiales de aduana, inspectores, policías, tribunales y prisiones, oficinas, bancos y cambios de valores, ejércitos y armas, colonias y personas esclavizadas, fábricas, máquinas y millones de trabajadores siempre al borde de la rebelión a causa de sus precariedades. La economía correcta es ésta: Deje al dueño del campo coger un torno de hilar a mano que gire, hasta que con su plantación de algodón tenga para arroparse él, su familia y todo su pueblo.4 Una economía no violenta, como Gandhi enseñó, es una que no saca provecho ilícito de nadie y dio a todos el derecho a un trabajo honesto. Una en el cual nadie tomaba más de lo podía usar, porque, si lo hacía, estaba robándole a alguien más. “Es una ley fundamental de la naturaleza," él escribió, "esa naturaleza produce suficiente para nuestras necesidades día a día; Y si toda persona sólo tomara lo suficiente para sus propias necesidades y nada más, no habría pobreza en este mundo ".5
Los Peligros De la Economía Industrial Si hubiese existido una crisis ambiental en los días de Gandhi, no cabe duda de lo que su respuesta habría sido. Él habría demandado un cambio en el estilo de vida en el occidente extravagante. Él también habría recurrido a todo para parar pasivamente todo soporte a tal estilo de vida sólo por satisfacer caprichos. Por ejemplo, la forma para vencer al poder industrial británico en India fue retirarse de la participación en su derrochadora economía explotadora. El símbolo de este retiro fue el torno de hilar a mano. Él mismo manejó un torno de hilar por una hora al día, donde quiera que él estuviera, y esperaba que todos los indios hicieran lo mismo. Si todo el mundo se hiciera cargo de esa hora al día, entonces India podría suministrar su propia tela y ser liberada de la tiranía del comercio de las fábricas de algodón, la cual creó dependencia en Gran Bretaña y el desempleo en la India. Él creía que, como consumidores, todos los miembros de la sociedad tienen el poder de influenciar a las fuerzas que aparentemente los controlaban. Por ello él demandó un boicot contra los productos extranjeros, particularmente la tela; a los abogados les pidió dejar de concurrir a los tribunales, a los estudiantes dejar sus universidades, y a los empleados del gobierno, renunciar. Esta filosofía nos invitaría a todos, en la edad moderna, a parar de prestar apoyo a la economía industrial, la que es responsable de causar tanta contaminación del medio ambiente y agotar los recursos naturales del mundo. Cada lector debe reflexionar cómo podría aplicar esto a su propia situación. Nadie puede negar que la industrialización de la forma vida es lo que nos ha traído la crisis que enfrentamos hoy. Esto fue previsto por Gandhi. Él tuvo profundas dudas acerca de la maquinaria, reveladas en estas palabras, escritas en 1909:
“La maquinaria ha comenzado a devastar Europa. La ruina ahora da golpes en la entraña inglesa. La maquinaria es el símbolo primario de la civilización moderna; representa un gran pecado. En India, los ferrocarriles han aumentado la carestía, porque, debido a la facilidad del transporte, las personas pueden enviar sus granos para ser vendidas en los mercados lejanos. Las personas se descuidan y la presión de carestía aumenta. De esa manera los ferrocarriles acentúan la mala naturaleza del hombre. Los malos hombres pueden cumplir sus propósitos con mayor rapidez. Los lugares sagrados de India se convierten en perversos”.6 La razón máxima para evitar las máquinas es que crean desempleo. Gandhi dijo que él no estaba en contra de la idea de una máquina como tal; Después de todo, el cuerpo humano mismo es la máquina más delicada. Algunas máquinas, como el torno de hilar a mano o carretillas, son buenas porque actúan como herramientas para extender el poder de la mano humana. Siempre que una máquina permanezca como sirviente de la mano, accionada por ella, y no se convierta en la fuente misma del poder, puede tener valor. "Lo que desapruebo," dijo él: ...es el furor por lo que ellos llaman trabajo económico de la maquinaria. Los hombres siguen el trabajo económico, hasta que miles quedan sin trabajo y tirados en las calles descubiertas hasta morir de hambre. Quiero ahorrar tiempo y trabajo, no para una fracción de la humanidad, sino para todos. Quiero la concentración de riqueza, no en manos de unos cuantos, sino en las manos de todos. Hoy en día la maquinaria solamente ayuda a unos pocos a encaramar sobre las espaldas de todos”.7 Esta fue la tendencia de la industrialización: focalizar el poder y el dinero en las manos de unos pocos escogidos, hecho que Gandhi vio como lo más peligroso. Esto significó el fin de los milenios -la antigua economía del pueblo de la India- porque quito al individuo y a la comunidad el control sobre sus medios de vida. Casi cien años después de que estas palabras fueran escritas, podemos ver cómo la concentración de la producción y el capital en manos de una minúscula minoría, en su mayor parte en l Occidente, han significado la ruina de formas de vida tradicionales en cada esquina del globo - justamente los estilos orgánicos de vida que estaban en armonía con naturaleza y que no gravaban tan onerosamente la tierra.
El Pueblo Ideal La respuesta de Gandhi para esta amenaza fue resucitar a los pueblos de la India. En 1924 él inició su movimiento para transformar a las aldeas de la India, de "montones de estiércol" en asentamientos ideales. "India vive en sus aldeas, no en sus ciudades," declaro. Las poblaciones deben ser casa de industrias caseras y de artesanías, el jefe de las cuales debeser la manufactura del khadi, las prendas de algodón hechas a mano. Además debería haber "molienda de mano, martilleo de mano, hechura de jabón, de fósforo, curtido, producción de aceite prensado y muchos otros". Él puso énfasis en la necesidad de apoyar a la población entera: “Todo debería hacerse por un motivo de honor; usar sólo artículos del pueblo cuantas veces y donde estén disponibles. Dada la demanda, no hay duda que la mayor parte de nuestras necesidades puede ser suministrada por los pueblos. Cuando nos volvemos personas determinadas no querremos imitaciones del occidente o productos hechos a maquina”.8 El pueblo ideal tendría una higiene perfecta al modo tradicional, basada en el reciclaje local de estiércoles humano y animal. Las casas, construidas con materiales encontrados dentro de un radio de cinco millas, serían ligeras y bien ventiladas. Tendrían patios donde los cabezas de familia podrían plantar verduras y alojar a su ganado. Las veredas y las calles estarían limpias y libres de polvo. Habría pozos adecuados accesibles para todo el mundo. Habría lugares de culto, un lugar de reunión común, pastizales comunes, una lechería cooperativa, escuelas primarias y secundarias en las que los temas principales fueran oficios prácticos e industrias del pueblo. Tendría a su propio panchayat (un consejo de cinco hombres mayores) para resolver las disputas. Finalmente, produciría su propia leche, sus granos, sus verduras, sus frutas, y sus khadis. Éste fue el pueblo ideal de Gandhi.
La Democracia Local El concepto de autosuficiencia del pueblo de Gandhi se extendió hasta el gobierno también, porque sólo la comunidad local podría entender sus necesidades reales y solucionar sus problemas; sencillas necesidades económicas hasta de orden publico. Él estaba opuesto a la centralización del poder fuera de los pueblos. El objetivo debería ser casi autosuficiencia local total. Los únicos asuntos para los cuales el gobierno central sería necesario eran esos que requirieran una escala fuera de la capacidad del pueblo: “Yo visualizo trabajos de electricidad, de construcción naval, de producción hierro, confección de máquinas y cosas por el estilo, existiendo paralelamente con las artesanías del pueblo; todo orientado a abolir dependencia. Hasta ahora la industrialización ha sido planificada en lo que se refiere a destruir a los pueblos y los oficios del pueblo. En las consideraciones futuras, se favorecerá a los pueblos y sus oficios. No se permitirá importar nada que pueda ser producido por los pueblos. La función correcta de las ciudades es servir de centros de distribución para los productos de los pueblos”.9 Gandhi quiso que las personas vivieran en comunidades de dimensión humana que que ellas estuvieran ajustados sus patrones de pensamiento; que las comunidades muy pequeñas mantuvieran una genuina autonomía con responsabilidades compartidas. Cada comunidad debería estar unida a otras, para formar una unidad mayor, pero no tan grande como para tentar a un individuo al abuso del poder por tenerlo de sobra. Mientras más crezca un grupo democrático, menos se tendrá en cuenta el punto de vista del grupo individual o local en las decisiones. Los límites estarían por, consiguiente, situados en las dimensiones de un grupo regional.
El regalo del hinduismo para el mundo Cuando fue cuestionado en lo referente a cómo iniciar las transformaciones que él demandaba, Gandhi aconsejó que el comienzo estaba en uno mismo. Después de dar las instrucciones de cómo hacer un cepillo de dientes tradicional de una ramita, él comentó: “Al principiante... encontrará que estos cepillos son más baratos y mucho más limpios que el cepillo de dientes antihigiénico hecho en una fabrica. Los polvos dentífricos hechos en la ciudad se pueden reemplazar naturalmente con partes iguales de carbón vegetal de madera molido limpio y sal antiséptica. Se podría reemplazar la tela de fábrica con el hilado de los pueblos khadi, y el arroz descascarado en fabricas con arroz en bruto descascarado a mano, y azúcar blanca con gur (la melaza no refinada)”. 10 Este acercamiento a la auto-transformación, como la condición necesaria para transformar a la comunidad y a la sociedad como un todo, se basó en la creencia inquebrantable de Gandhi en la santidad del individuo. Esta creencia se extendió hasta la vida animal, como él explicó en relación a la vaca: “El aspecto central del hinduismo es la protección de la vaca. Es para mí uno de los fenómenos más maravillosos en la evolución humana. Lleva al humano más allá de su especie. La vaca para mí significa el mundo subhumano entero. El hombre a través de la vaca está llamado a realizar su identidad con todas esas vidas. Que la vaca fue escogida como apoteosis es obvio para mí. La vaca fue en la India la mejor compañera. Ella fue la dadora de abundancia. No sólo porque ella dio leche, sino que ella también hizo posible, la agricultura. La vaca es un poema de piedad. Uno lee la piedad en el animal dócil. Ella es la madre para millones de hindúes. Protección de la vaca quiere decir protección de la creación de Dios enteramente muda. Es la más convincente súplica de todas de la orden inferior, porque es muda. La protección de la vaca es el regalo del hinduismo para el mundo”. Fueron estos sentimientos los que una vez le encaminaron a expresar: "Una Sociedad puede ser juzgada por la forma en que trata a sus animales".
Lo Que Gandhi Temió En la larga y difícil lucha por ganar la independencia para India, Gandhi encontró muchos contratiempos. En numerosas ocasiones él soportó largas sentencias en la cárcel por obra de los británicos. Él ayunó dieciocho veces en señal de protesta, principalmente por la mala conducta de su gente, y fue muchas veces desilusionado y decepcionado.
No obstante, de 1919 hasta su independencia en 1947, él fue uno de los grandes líderes espirituales y populares de India, dándole propósito y dirección a la nación. ¿Qué ocurrió luego, por sus ideales por su India amada? ¿Por qué no fueron nunca puestos en práctica? ¿Después que él tanto señaló las necesidades de la India y el camino a seguir, y la trajo al borde de su independencia, por qué tiene problemas de pobreza, desigualdad y de injusticia, que permanecen ahora como el manifiesto de lo que fuera entonces? Trágicamente, para estos problemas nosotros ahora debemos añadir todas las consecuencias de la degradación ambiental que han seguido en el despertar de la industrialización de la India; de la misma manera, desde su independencia se han acelerado la contaminación del agua y del aire, la deforestación, la desertificación, las inundaciones, etc. Para contestar a esta pregunta hay que recordar el mayor temor de Gandhi. Él siempre había dicho que la independencia real para India no solo seria quedar libre del mandato británico. Era también quedar libre de la cultura y de la forma de vida industrial británica y restablecer la cultura basada en las costumbres tradicionales de la India por lo que él siempre había luchado. Él vio que el destino de la India tendría que ser diferente del destino de Occidente: “Considero que la misión de la India en el mundo es diferente a la de los otros países. La India está llamada a la supremacía religiosa del mundo. No hay en el mundo situación semejante al proceso de purificación al que este país voluntariamente se ha sometido. India es la tierra de deber, no la del disfrute”. Consecuentemente, él anticipo el desastre, si la India, en este reencuentro con su independencia, tratara de imitar o de competir con occidente. “La civilización europea es, sin duda, adecuada para los europeos, pero significaría la ruina para la India si ponemos empeño en copiarla ".'3 Después De la Independencia, Gandhi, quien estaba apesadumbrado por la división del país, se retiró completamente de toda actividad en la escena política. Él era un hombre decepcionado de setenta y nueve años de edad; pudo ver que exactamente lo que él tanto temió había tomado lugar. Él sintió que lo único que se había alterado en la India era que, mientras los ingleses abandonaban el palacio imperial, los indios lo ocupaban. La cultura permaneció igual.
Las Reglas de India desechan la visión de Gandhi El Nuevo Primer Ministro de India fue Jawaharlal Nehru, quien había sido uno de los más obsecuentes seguidores y admiradores de la cultura inglesa. Ya en 1921Nehru confesaba: “Pocos de nosotros (en el grupo político del congreso) aceptábamos las viejas ideas de Gandhi acerca de la maquinaria y la civilización moderna. Pensábamos que aun él miraba a los ingleses como un soñador y que la mayor parte de sus ideas eran inaplicables a las condiciones modernas. Ciertamente, la mayor parte de nosotros no estaba dispuesto a desaprobar los logros de la civilización moderna, aunque pudimos haber considerado que alguna variación, para satisfacer las condiciones indias era posible. Personalmente, siempre me he sentido atraído hacia la maquinaria grande y a los viajes rápidos".' Entre los nuevos líderes políticos del país, no hubo alguien preparado para tomar seriamente la visión de Gandhi, de una sociedad rural tranquila. Al contrario, ahora cuando tuvieron el poder de gobernar, estaban ansiosos por industrializar India y convertirla en una potencia mundial como era su derecho. Desde 1947 India se ha convertido en el principal poder industrial y militar en el Sur de Asia, y ahora compite con China como potencia mundial. Para las condiciones humanas, el precio de este éxito aparente ha sido enorme. Su población se ha triplicado, y con ello el número de pobres. Su tierra, sus pueblos y su gente todos han sufrido. En 1948, un año después de la Independencia, Gandhi fue asesinado por un fanático hindú que se opuso a su pacifismo. Él dejó atrás lo que ahora parece sólo un sueño de lo que pudo haber sido. Quizá su epitafio debería ser sus propias palabras: “Creo en que si India, y a través de ella el mundo, debe lograr su libertad verdadera, entonces tarde o temprano tendremos que ir y vivir en las aldeas -en cabañas, no en palacios-. Millones de personas nunca podrán vivir en ciudades y palacios en rodeadas de bienestar y paz. Ni pueden hacer eso matándose el uno al otro, esto es, recurriendo a la violencia y a la mentira. No tengo lo más leve duda de que sin la verdad y la humanidad de la no violencia estaremos condenados”.5
Es notable que Gandhi, quien viviese en un lugar tan remoto del mundo electrónico del hoy, cuya vida estaba acabada por el punto medio del último siglo, principal tuviera tanto por decirnos a nosotros actualmente.
1 Columna En La Opinión India. 1909. 2 Hind Swaraj, 1909. 3 La Joven India, 1931. 4 De Lanza Del Vasto, Gandhi para Vinoba, Londres. J956. 5 G.A. Natesan. Los Discursos y escritos de Mahatma Gandhi, Madrás. 1935, p. 384 6 Hind Swaraj. 1909. 7 La Joven India. 1924. 8 "El Programa Constructivo". India de Mis sueños, p.15. 9 Harijan. 1940 y 1939. 10 Harijan, 1935. 11 La Joven India, 1921. 12 Discursos y escritos de de Mahatma Gandhi. 13 La Joven India, 1931. 14 Nehru, Autobiografia. London. 1936. 15 - Carta para Nehru ", 5 Octubre De 1945.
