EL CREADOR DORMIDO En el principio de los días de Brama, todas las entidades vivientes se manifiestan, y cuando la noche cae, se sumergen en lo no manifiesto otra vez. Una y otra vez el día viene, y este creador de seres vivos se activa; y otra vez la noche cae, y ellos son impotentemente disueltos. Bhagavad Gita 8.18
EL SUEÑO DE VISNU En el templo de Budhanilakanth, al norte de Kathmandu, está una antigua Deidad del creador Visnu. Esculpido en piedra negra, la mitad sumergida en las aguas de un pequeño lago, se recuesta en el cuerpo de la serpiente cósmica Anantasesa, enroscado bajo Él como una cama flotante. Su serena forma de treinta pies de altura, constantemente asistida por sacerdotes y peregrinos, yace envuelta en el sueño místico. El creador y el controlador final del área material, el que está descrito en el Bhagavad Gita como la fuente de todos los mundos materiales y espirituales y el origen de todos los seres vivos, esta fuente final de la vida y poder, se ha retirado a sí mismo del drama que él ha puesto en movimiento, y está por siempre dormido. Visnu es uno de los nombres dados en las Sagradas Escrituras védicas para el Ser Supremo. Aunque los hindués creen en muchos dioses menores llamados semidioses, saben que hay sólo un Supremo, la fuente de todos los demás. Los Vaisnavas lo conocen como Visnu, el Señor de toda la creación. Antes de que este mundo existiese, antes de que hubiese cualquier semidiós, sol, luna o estrellas, Visnu ha existido en su reino eterno. ¿Pero por qué está Visnu durmiendo? ¿Por qué no toma parte en el mundo que ha hecho? Para entender esto debemos oír la historia hindú de la creación, como esta narrada en los Puranas. La creación no ocurre solo una vez. Como el ciclo de las estaciones que interminablemente se repite, Visnu crea el mundo de la materia y lo retira de la existencia una y otra vez. Así es cómo crea Él.
EL UNIVERSO ESTA NACIENDO Allí existe un área eterna de luz, extendiéndose en todas direcciones hasta el infinito. Mientras la luz de este mundo viene del sol, el brillo de este cielo espiritual viene de los deslumbrantes rayos de la forma personal de Dios. La energía de Dios, llamada Brahman, es base de la creación. En una esquina de ese cielo interminable, Visnu, el Señor de toda existencia, crea una nube. De Su sombra Él trajo a la existencia un gran océano. El agua de ese océano es diferente al agua de este mundo. Es a partir de ese océano que este mundo fue hecho, así que sus aguas son llamadas de la creación. En la frescura de sus aguas Visnu se acuesta y duerme. Mientras Él duerme, sumergido en el agua, comienza a respirar profundamente. El tiempo fue creado, los eones transcurrieron. Luego vino el sonido, la base de mundo. Del sonido vinieron el éter y el sentido de escuchar. La combinación de éter y el sentido de escuchar crearon la textura, que a su vez produjo aire y sentido del tacto. La mezcla de aire y sentido del tacto crearon la forma, de la cuál vino el fuego y el sentido de la vista. La combinación de fuego y el sentido de la vista crearon el sabor, el cual a su vez produjo agua y el sentido del gusto. Por la mezcla de agua y el sentido del gusto, el olor fue creado, y de éste vinieron la tierra y el sentido del olfato. Juntos estos elementos hicieron los ingredientes para la creación. Las Sagradas Escrituras védicas describen cómo fue cada elemento creado y cómo están todos ellos relacionados, uno con otro. Muestran cómo los sentidos de escuchar, tocar, ver, saborear y olfatear están cada uno relacionados con un elemento particular y como todo está tejido a la vez para formar un mundo vivo donde todas las partes dependen de cada una. Si un disturbio es hecho en una parte de este tejido su balance será alterado y otra perturbación será causada en otra parte. Este disturbio no se circunscribe al mundo exterior, sino que puede ocurrir también en la salud interna de nuestro cuerpo y sentidos. Esta clase de efecto puede verse en el siglo veinte en el daño hecho a la naturaleza y a nuestra propia salud por la continua explotación industrial del medio ambiente. Con Su aliento exterior Visnu esparce nubes de burbujas diminutas en las aguas, y cada vez que él inhala son succionadas dentro de Él. Cada una de estas burbujas, que parecen tan pequeñas comparadas con su forma durmiente gigantesca, se convierten en un universo entero como el nuestro, cuyas vidas son iguales a un simple aliento de Visnu. Todos estos universos estaban agrupados alrededor de la forma de Visnu como espuma en el océano.
LOS SERES VIVIENTES SE DESPIERTAN
Cuando todos los elementos de materia estuvieron presentes, Visnu se expandió a sí mismo y entró en cada universo, trayéndolo a la vida llenándolo de almas, las partículas diminutas de Su naturaleza espiritual. Estas almas se llenaron de deseos por disfrutar del mundo. Para cumplir sus deseos necesitaron cuerpos humanos materiales. Así empezó la segunda fase de creación. A partir de Visnu, dentro de cada universo nació Brahma. Brahma creó los planetas y las estrellas y todos los miles de semidioses y cada uno recibió a su cargo una parte particular del orden cósmico. A Indra le fue encargada la lluvia, a Vayu el viento, a Surya el sol, a Candra la luna y a Varuna las aguas. La diosa Bhumi recibió la tierra. Brahma y los semidioses crearon las innumerables formas de vida del universo, entre ellas los seres humanos. Los semidioses recibieron el poder de conceder grandes bendiciones para sus adoradores. Para los hindués estos semidioses no son simplemente figuras míticas. Son los poderes personales detrás de los elementos del mundo natural como el viento, la lluvia y la tierra misma. Estos elementos son generalmente tomados como la concesión de fuerzas automáticas que trabajan como de parte de una máquina compleja, pero realmente están bajo el control superior de los semidioses. Incluso el planeta tierra mismo es controlada, por Bhumi, y por consiguiente los hindués siempre la tratan con gran respeto, considerándola como a su madre que les dio la vida y sin la cual morirían. Sin embargo, aunque los semidioses son poderosos, detrás de ellos descansa Visnu, quien realmente que crea y controla todo. Sin Él ellos pueden no hacer nada. Se dice que los océanos son la cintura de Visnu, las colinas y las montañas Sus huesos, las nubes los cabellos en Su cabeza y el aire Su respiración. Los ríos son Sus venas, los árboles los cabellos de Su cuerpo humano, el sol y la luna Sus dos ojos y el paso del día y la noche el movimiento de Sus párpados. Según las palabras del Bhagavad Gita: " Todo descansa sobre Mí tal como las perlas son ensartadas en un hilo. Soy la fragancia original de la tierra. Soy el sabor del agua. Soy el calor del fuego y el sonido en el espacio. Soy la luz del sol y la luna y la vida de todo lo que vive ". (2)
EL AMIGO PACIENTE
Una vez que el mundo cobró vida y se llenó con seres vivos innumerables, Visnu se expandió a sí mismo en una tercera forma y entró en los corazones de todos los seres para colocarse al lado de cada alma individual como la superalma. El alma individual, llamada el atma, es la base de la vida. Por su presencia como el yo, le da la energía necesaria al cuerpo humano. De esa manera el mundo es una combinación de materia y espíritu, las formas de vida innumerables y el alma dentro de ellas. Cuando el alma deja un cuerpo, ese cuerpo humano. El alma luego entra en otro cuerpo, como un actor cambiándose de ropas. El traslado de un cuerpo humano a otro cuerpo humano en busca de la felicidad, atraviesa todas las formas de vida, de insecto a semidiós. Materialmente estas formas de vida no son de la misma importancia, pero espiritualmente son iguales porque todos son los encubrimientos del el alma. Es esta el alma que Visnu acompaña en el corazón de cada ser como la Superalma. El Mundaka Upanishad da una analogía simple para comprender a la Superalma. Hay dos pajaros sentados en la rama de un árbol. Un pájaro saborea las frutas del árbol, algunas amargas, algunas dulce. El otro pájaro es un amigo, observando al primer pájaro. El amigo está pacientemente esperando a que el primero gire hacia Él y comparta su amistad, pero el primer pájaro está ajeno a su presencia. El árbol es el cuerpo humano, el pájaro que saborea sus frutas es el alma individual, y el pájaro amigable es la Superalma -Visnu- que ofrece su protección, amistad y amor.
CREACION Y DISOLUCION El mundo védico no está hecho de materia inanimada, para ser desperdiciada y explotada para fines egoístas. Cuando ven la salida del sol y sienten su calor abrasador, cuando saborean el agua o huelen la tierra en las lluvias del monzón, recuerdan a Visnu. Visnu está en ambos dentro y fuera de este mundo, y no puede ser separado de él. Todo es sagrado, dado por Dios y místicamente creado. Todo ello vino de Visnu y todo eso regresará al final. Aunque Visnu está durmiendo en el océano de la creación no es ajeno a las acciones de Su descendencia, las almas diminutas. En sus corazones Él los sigue como en un viaje a través de la inmensidad del tiempo y el espacio. Esperando. Vigilando. "En todas partes están sus manos y sus piernas, sus ojos, su cabeza y cara. Sus orejas están en todo lugar. Él sabe todo, pasado, presente y futuro. Él también conoce a todos los seres. Pero nadie lo conoce a Él". (3) Él conoce a todos los seres, pero ellos no le conocen. Son ellos quienes están inconcientes de Él. Por esto es que está durmiendo. No es realmente que Él duerma, son las almas de este mundo quienes están dormidas para Él. Él sólo los espera para apartarlos del árbol mundano y regresarlos a su hogar original en el mundo eterno de la luz. Ese es otro mundo, y otra historia. 1 La información de este capítulo ha sido extraida del Sriman Bhagavatam, 2.5 y 3.5 2 Bagavat Gita, 7.7 – 9 3 Bagavat Gita 13.14, 7.26
